Hacer el duelo por la muerte de un enfermo de alzhéimer
Con mucha frecuencia, cuando se aborda el tema del alzhéimer se pone la perspectiva en cómo cambia la vida del enfermo y del entorno directo tras el diagnóstico de la enfermedad, sin embargo, no se habla tanto del después. Y desde mi punto de vista, el duelo por la muerte de un enfermo de alzhéimer tiene una complejidad añadida para aquellos cuidadores que han dedicado gran parte de su tiempo al cuidado de este ser querido. El vacío que queda tras su ausencia es inmenso.

El cuidador directo de un enfermo de alzhéimer vive estos cuidados como un eje principal de su rutina presente. Y de pronto, con la muerte llega esa tristeza de llegar a casa y sentir un vacío que ya nadie puede llenar. Es cierto que la muerte es ley de vida, sin embargo, eso no significa que no duela decir adiós a una persona que quieres incluso aunque tenga noventa años. Cuando una persona ha cuidado de un familiar enfermo de alzhéimer ha renunciado a muchas cosas al priorizar el amor como una vocación de felicidad. Sin embargo, una vez fallecido ese ser querido, llega el momento de retomar ilusiones, proyectos y metas. Es decir, es la ocasión de volver a pensar principalmente en uno mismo y de descansar. Por tanto, la meta del duelo es conectar nuevamente con ese descanso físico y psicológico tan necesario.
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Consejos de bienestar para cuidadores de enfermos de alzhéimer
Las personas que cuidan con paciencia y cariño a un familiar dependiente de alzhéimer, muestran con su ejemplo que el amor es un motor de vida y de felicidad. Este cuidado aporta sacrificio y esfuerzo personal, sin embargo, para quien hace esta tarea con amor, la mayor recompensa es poder hacer el mayor bien posible hacia ese ser querido que pierde la memoria poco a poco.

Hoy en día, los médicos cada vez insisten con más frecuencia en la importancia de cuidar al cuidador ya que para poder asumir la responsabildidad de atender a otra persona, previamente, el cuidador debe estar bien (la energía también se agota si no se dosifica). Además de tener espacios propios (algo que no siempre resulta sencillo porque en muchas ocasiones, el cuidador asume esta tarea en solitario), en este artículo me gustaría dar algunos consejos sencillos para incrementar el bienestar no solo del cuidador sino también, del enfermo en esa rutina compartida en común. Hay momentos, que pueden ser un soplo de aire fresco para ambos.
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Todo lo que nos enseñan los enfermos de alzhéimer
El alzhéimer representa la pérdida progresiva de recuerdos, sin embargo, la falta de memoria de los enfermos no impide que podamos aprender grandes lecciones de humanidad gracias a su bondad. Uno de los aprendizajes importantes es pensar en personas y no en enfermos. Es decir, más allá de los rasgos comunes que representa la enfermedad marcada por una progresiva dependencia, cada paciente es único e irrepetible.

Los enfermos de alzhéimer nos enseñan que el lenguaje del cariño es universal y, a veces, no es necesario expresar palabras para poder responder de un modo positivo ante una caricia. Cuando coges de la mano a un enfermo de alzhéimer, en la mayoría de las ocasiones, reacciona con alegría ante ese contacto que muestra la proximidad física y emocional que necesita todo ser humano en cualquier momento de su vida. El cariño es un antídoto contra la soledad.
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Alzheimer: el naufragio del olvido
El olvido es muy curioso y es que, existen cosas que nos duele haber olvidado mientras que hay partes de nuestro destino que nos gustaría enterrar bajo tierra. Así sucede por ejemplo, ante el dolor por la muerte de un ser querido, la enfermedad o la tragedia. Sin embargo, el olvido también puede ser totalmente involuntario como muestra una enfermedad tan especial como el alzheimer.

Es especial, sencillamente, porque los enfermos también lo son. Personas que en su vejez necesitan el cariño al extremo de sus familiares para compensar los límites del cerebro. Es decir, dejar de recordar, no significa dejar de sentir. Por ello, el enfermo debe de estar bien cuidado, acompañado y protegido en base a su bienestar.
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Apoyo emocional para los enfermos de alzheimer y sus cuidadores
El alzheimer se ha convertido en una de las enfermedades más importantes en la tercera edad. Caracterizada por la pérdida progresiva de memoria, los enfermos pierden la autonomía y la independencia necesaria para hacer frente a sus labores diarias. Por ello, necesitan del cariño, la atención y la compañía constante de un cuidador. Ante esta situación, la familia puede optar por dos soluciones diferentes: la de cuidar al anciano en el propio hogar o la de ingresarle en una residencia de ancianos.

Afortunadamente, el ser humano no se reduce sólo a la memoria, de ahí, la dignidad y el valor que tiene cada persona. Lo cierto es que se pueden seguir compartiendo momentos muy bonitos con una persona que tiene alzheimer, precisamente, porque el amor nos lleva a cuidar y a proteger de aquellos que de verdad valoramos. Los enfermos de alzheimer son vulnerables, claro está. Pero también lo son sus cuidadores.
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