Cómo detectar el autismo en el niño
El autismo infantil es un trastorno generalizado del desarrollo que puede aparecer desde el primer año de vida del niño, por lo que es importante la detección precoz de esta dolencia para iniciar el tratamiento que permita al niño mejorar su comunicación con el entorno, así como lograr que tenga una mejor calidad de vida, a ayudarle a comunicarse e incluso a lograr que viva de forma independiente.

Los síntomas que nos pueden indicar que un niño sufre autismo son los siguientes:
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Trastorno desintegrativo infantil
El trastorno desintegrativo infantil, conocido también como síndrome de Heller es un trastorno raro, que afecta a uno de cada 50.000 niños. A diferencia de lo que ocurre en el autismo, los niños que padecen este trastorno presentan un desarrollo normal hasta los 3 ó 4 años, momento en el que comienzan a sufrir una regresión en sus funciones intelectuales, lingüísticas, sus actividades lúdicas, su capacidad adaptativa y en sus habilidades sociales, hasta asumir un comportamiento típico del niño autista.

Frecuentemente, antes de comenzar dicha regresión, el niño pasa por un periodo en el que se muestra irritado, inquieto e hiperactivo, y después del mismo comienza a perder las facultades que hemos mencionado más arriba. En otras ocasiones, este deterioro puede aparecer de forma súbita.
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El niño autista
Cuando el niño autista es aún un lactante, suele balbucear de una forma monótona, sin traslucir emociones ni respuesta a su entorno. Tampoco utiliza un lenguaje gestual que indique que se comunica con los adultos. Poco a poco el niño crece sin hablar, adoptando un comportamiento extraño, realizando tareas que no tienen mucha importancia de forma repetitiva. No establece contacto con los demás niños ni ninguna persona de su entorno y tampoco intenta hacerlo cuando se le intenta obligar puede responder de forma agresiva, incluso consigo mismo.

Cuando el niño presenta esta evolución, se puede decir que estamos ante un niño que presenta autismo. Este trastorno es más común en niños que en niñas y sus habilidades dependerán tanto de su cociente intelectual como de su capacidad de comunicarse verbalmente con su entorno.

Los especialistas no se ponen de acuerdo sobre cuáles son las causas que hacen que un niño sea autista. Se barajan causas emocionales, como la falta de afectividad desde una edad temprana, así como algún tipo de deficiencia cognitiva o desequilibro en algún proceso bioquímico cerebral, pero no se han encontrado evidencias que hagan prevalecer unas teorías sobre otras.
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