­Haz autocrítica antes de juzgar a otras personas
Juzgar a otros es relativamente sencillo, basta con posicionarnos en el rol de ser perfectos para observar los mayores defectos en el prójimo. Sin embargo, antes de juzgar a otros, haz autocrítica y redescubre la verdadera perspectiva vital de la felicidad y de las relaciones personales. Hacerlo también nos ayuda a ser más humildes y más realistas.

Si una persona quiere cambiar su vida, debe potenciar más la reflexión interna en lugar de centrarse en exceso en juicios de valor ajenos que en lugar de ayudar a los demás a cambiar, hieren su autoestima. Porque cuando los juicios se realizan desde la rabia o desde la soberbia producen efectos negativos en el ánimo de quien los recibe.
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La autocrítica, un hábito beneficioso
En todos los órdenes de nuestra vida, ya sea social, laboral, sentimental o emocional, evaluamos cómo ha sido y está siendo nuestro comportamiento, es decir, realizamos una autocrítica del mismo. Sin embargo, dependiendo de cómo la hagamos, esta autocrítica puede positiva o negativa.

La autocrítica positiva es necesaria porque nos devuelve una imagen objetiva de nosotros mismos. De este modo, evitaremos convertirnos en personas que piensan que siempre actúan bien, no son conscientes de sus errores y no comprenden el comportamiento de los demás hacia ellos cuando ellos no cometen ninguna falta.

Una autocrítica positiva va a consistir en valorar tanto los puntos negativos como los positivos de nuestras actividades, pensamientos o comportamiento, fortaleciendo nuestra autoestima con estos últimos y ayudándonos a evitar cometer los mismos errores de cara al futuro. De este modo, la autocrítica se convierte en un poderoso instrumento para conocernos mejor a nosotros mismos.

La autocrítica negativa, por el contrario, tienen un efecto devastador en nosotros, y suele estar muy relacionada con el diálogo interno negativo.
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