Qué es la mediación y para qué sirve
El mediador es aquel profesional cuya tarea puede ser clave en la solución de un conflicto, por ejemplo, en una crisis de pareja. Como figura externa al conflicto, el mediador ejerce de vínculo común pero sin posicionarse en favor de uno de otro. Realiza una gran labor de escucha activa, investiga cómo es la realidad desde el punto de vista de cada uno pero no se limita a un discurso pasivo sino que utiliza recursos para confrontar la realidad descrita por los implicados.

A partir del conocimiento profundo de la realidad de ambos es cuando surge un contexto en el que es posible establecer negociaciones y pactos de mutuo acuerdo. El mediador es un facilitador para este proceso de negociación.
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Miedo a pedir ayuda
No siempre sabemos pedir ayuda cuando la necesitamos. Unas veces porque creemos que eso va a significar que somos cobardes o que no valemos si necesitamos que alguien nos ayude a superar un determinado momento, y otras porque partimos de la creencia disfuncional de que, cuando pidamos ayuda, el otro nos va la va a negar, y de ese modo nos evitamos de antemano pasar un mal momento.

Otro error que cometemos es el de esperar que el otro sepa que necesitamos ayuda. Pensamos que, si nos conociera bien, sabría que necesitamos su ayuda sin que nosotros le digamos nada, y cuando no es así, solemos caer en el error de pensar que el otro es un egoísta o que sólo está en sus cosas, sin tener en cuenta que nadie puede adivinar lo que realmente necesitamos, y por ello es esencial la comunicación.
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Aprende a pedir ayuda a tiempo
Existe una realidad humana, y es que hay veces, que no estás bien a nivel emocional y te cuesta reconocerlo. Es un sentimiento muy humano, especialmente, en aquellas personas que quieren ser autosuficientes o también en aquellas que están más acostumbradas a darse a los demás que a recibir. Suele suceder que cuando alguien va al dentista, obtiene un diagnóstico del estado de su dentadura que no es tan perfecto como el esperado, es decir, es habitual que haya que hacer algún empaste. Pues bien… ¿Qué sucede con el alma humana? ¿Por qué cuesta tanto ponerte delante de alguien, en este caso, un psicólogo y pedir ayuda?

Lo cierto es que tomar la decisión de hablar con alguien implica decir de verdad lo que te está pasando, qué te preocupa, qué es lo que te hace sentir mal… Es importante hacerlo, en primer lugar, porque es esencial ser honesto con uno mismo. Hay un día en el que ya no vale la pena el autoengaño porque lo que de verdad importa es la felicidad.
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A quién debes pedir ayuda
Pedir ayuda no es un signo de debilidad, al revés, es una cuestión de inteligencia. Cuando pides ayuda te das valor en primer lugar, porque te concedes el derecho de que otra persona pueda escucharte y te tienda una mano libremente. Por el contrario, cuando te encierras en el abismo de la soledad más absoluta corres el peligro de sufrir más de lo debido al dar una y mil vueltas a la cabeza.

¿A quién debes pedir ayuda? Pues en primer lugar debes pensar en qué personas de tu entorno te inspiran la suficente confianza como para abrir tu corazón. Es decir, tienes que tener un criterio claro a la hora de acudir a alguien que sabes que tratará como un tema confidencial todo aquello que le cuentes. Esta virtud no la tiene todo el mundo, por ello, tómate un tiempo antes de dar cualquier paso. Pero seguro que ya tienes experiencia previa de haber confiado en alguien que no te ha traicionado.
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Aprende a decir las cosas de forma asertiva
Existen personas que confunden una petición hacia el otro con una obligación. Es decir, se creen que el otro tiene la obligación de hacer tal cosa o tal otra cuando la realidad es que la libertad humana es la base de la ética y de la acción correcta. Aprender a pedir las cosas, por favor, es algo básico desde un punto de vista emocional para que el otro no se sienta presionado cuando le decimos algo. Al revés, para que se sienta valorado y reconocido.

Aprender a pedir las cosas de forma asertiva implica entender que las formas son más importantes de lo que parece en la comunicación humana. Y la asertividad no sólo remite a la palabra sino también, al lenguaje corporal. Por otra parte, mientras que cuando utilizas una comunicación agresiva tiendes a atarcar al otro, por el contrario, en la asertividad tomas la primera persona como un modo de llegar mejor al otro. Puedes empezar a poner en práctica la asertividad proponiendo planes sencillos a un amigo por ejemplo.
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