La carencia es positiva
En la sociedad de la abundancia en la que cualquier persona consigue todo lo que quiere de forma rápida y sencilla, hablar de carencia puede ser sinónimo de frustración. Sin embargo, la realidad es que en medio de dicha sociedad del bienestar, lo que sucede es que las cosas no se valoran tal y como se debe. Por ello, puede que después de haber deseado algo durante mucho tiempo, una vez que lo has conseguido ya no sabes darle el valor que de verdad tiene ese punto para ti.

Tomás de Aquino explica que en el corazón humano a un deseo le sucede otro nuevo nuevo. Y es que, en la medida en que una carencia ya ha sido satisfecha entonces, surge una nueva necesidad. Por tanto, la carencia, esa sensación de vacío y de que te falta algo, no tiene que ser negativa si le das la lectura adecuada. Es decir, gracias a esa sensación de ausencia te esfuerzas por seguir mejorando y evolucionando como ser humano.
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