Cicatrices en el alma
El ser humano es un ser dual, a diferencia del resto de seres del universo. El hombre tiene cuerpo y mente. Algo que implica muchos matices. Por ejemplo, en relación con la alegría, el hombre siente placer corporal y su equivalente en el alma es el gozo. Por el contrario, el dolor sensible es paralelo a la tristeza emocional. Hoy no me gustaría centrarme en analizar el dolor físico porque afortunadamente, las heridas del cuerpo cicatrican con mayor rapidez que ese dolor que tal vez llevas incrustado en tu alma desde hace tiempo. Puede que años.

Las cicatrices del alma están ahí aunque no se ven. A veces, parece que han cicatrizado, y en el momento más inesperado vuelven a salir a la luz. La realidad es que existe algún tipo de dolor que no termina de curarse del todo. Por ejemplo, aquellos hijos que perdieron a su padre o a su madre en la infancia o en la adolescencia sienten un vacío importante y una añoranza notable en todos aquellos momentos destacados, por ejemplo, las fiestas de Navidad, el día del cumpleaños, la celebración de la licenciatura, el día de la boda…
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