Cuándo eres cómplice de que te hagan daño
Si hay algo que en más de una ocasión cuesta a muchas personas es el hecho de asumir responsabilidades, es decir, de entender que nadie es víctima de su destino sino que cada persona mediante su libertad personal tiene el poder de elegir cómo quiere vivir, de qué personas se quiere rodear, y lo que es más importante, qué situaciones está dispuesta a tolerar y cuáles no. Vivimos con la idea de que son los demás los que nos hacen daño, sin embargo, tú mismo puedes convertirte en cómplice de ese daño cuando no haces nada por protegerte y cuidarte.

Esto es más evidente de lo que parece a simple vista en el amor. Cuando estás inmerso en una relación tóxica y destructiva, pregúntate sencillamente, por qué estás ahí. Por qué no te marchas y te das la oportunidad de vivir feliz, bien y tranquilo contigo mismo. En más de una ocasión, y aunque suene duro decirlo, tú eres cómplice de que jueguen con tus sentimientos en el caso de que no sepas marcar el límite adecuado a la otra persona.
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