Trastornos de conducta en el niño
Todos los niños tienen momentos o días en los que se comportan realmente mal, sin que ello signifique que tengan un trastorno de conducta. Sin embargo, a veces lo niños exhiben comportamientos que los padres y otros adultos que viven con el niño perciben como una señal de alarma y que tienen poco que ver con la rebeldía propia de un niño de su edad y que prolonguen en el tiempo más de lo que lo haría un simple rabieta.

Los comportamientos que representan un signo de alarma son, entre otros:

– Hacer daño o amenazar a otras personas, a mascotas o a sí mismos.

– No tener un buen rendimiento escolar y faltar a la escuela.

– Beber, fumar, tomar drogas o comenzar a tener relaciones sexuales de forma prematura.

– Desafiar y mostrarse hostil de forma permanente con cualquier figura que represente una autoridad:
padres, profesores, otros adultos que convivan con el niño, etc.

– Robar o dañar cosas que no le pertenecen.
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Cómo extinguir conductas no deseadas en los demás
Los niños son especialistas en exasperar a los adultos. Una y otra vez se dedican a repetir esas conductas que nos ponen nerviosos y nos sacan de quicio, haciendo que terminemos chillando y castigando al niño, con la esperanza de que así deje de hacerlo pero, no sabemos por qué, no lo logramos.

Lo mismo sucede con ese compañero de la oficina o ese familiar que se dedica a hacer o decir eso que sabe que nos pone nerviosos. Intentamos contenernos pero, al final, perdemos el control y gritamos que nos deje en paz, pensando que de ese modo lo lograremos, pero, al igual que ocurre con el niño, no es así.

El problema es que, sin darnos cuenta, estamos utilizando una estrategia equivocada que, en lugar de hacer desaparecer la conducta, la refuerza. Para lograr que el niño, el familiar o el compañero de trabajo dejen de comportarse de este modo, tenemos que recurrir a lo que en psicología se conoce como extinción, es decir, ignorar los comportamientos molestos o desagradables que sólo buscan, en el caso del niño, llamar nuestra atención o, en el caso del adulto, controlarnos.
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