Conocernos a nosotros mismos
En la antigüedad, los griegos que se acercaban al oráculo de Delfos a conocer su destino, se encontraban con esta máxima: “Conócete a ti mismo”, porque era el mejor consejo que los dioses del Olimpo podían dar a los humanos. Hoy día el consejo sigue teniendo la misma validez, porque el conocernos a nosotros mismos nos va a ayudar a encontrar la estabilidad emocional, la felicidad y la fuerza para conseguir las metas que perseguimos.

Sin embargo, conocernos a nosotros mismos no es fácil, ya que supone que conocemos nuestras capacidades, n limitaciones, defendemos nuestros intereses y nuestras motivaciones, sabemos lo que queremos y sentimos en todo momento y, en la mayoría de las ocasiones, esto no es así, y más que un conocimiento real de quienes somos conocemos quién creemos ser.
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