Adictos al correo electrónico
Junto con el teléfono móvil, el correo electrónico es sin duda una de las herramientas que más ha facilitado la comunicación inmediata entre personas, sin importar el lugar del mundo en que se encuentren. El correo electrónico nos permite mantener relaciones laborales con personas que están al otro lado del mundo y mantenernos en contacto con amigos y familiares. Sin embargo, lo que para muchos es una herramienta de comunicación, para otros se ha convertido en una adicción de la que no se pueden librar.

Quienes sufren esta adicción, nada más levantarse miran su correo para comprobar si tienen algún mensaje nuevo. A lo largo del día, lo comprueban cada diez minutos, ya estén conectados a un ordenador o a un dispositivo móvil, interrumpiendo cualquier actividad para hacerlo, ya que sienten la necesidad imperiosa de responder inmediatamente. Por otro lado, cuando no pueden consultar su correo o no reciben e-mails, experimentan sentimientos de soledad, nerviosismo o ansiedad similares a los de cualquier otra adicción, con lo que al final termina interfiriendo en nuestra vida profesional y profesional, que pasan a un segundo plano ante el correo electrónico.
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Tu dirección de correo electrónico refleja tu personalidad
Nuestra personalidad se refleja en todo lo que hacemos, incluso en algo a lo que pocas veces prestamos atención como es en nuestra dirección de correo. Cuando la creamos, reflejamos inconscientemente cómo somos y la imagen que queremos dar a los demás, según se desprende de los estudios llevados a cabo por el psicólogo Graham Jones, especializado en casos del Internet. Este es un hecho que debemos tener en cuenta, sobre todo si estamos buscando trabajo, porque muchas empresas analizan la dirección de correo como parte de nuestra valoración como candidatos.

– Si en tu correo aparece tu nombre y apellido (marialopez@.com), esto significa que buscamos simplificar y tener un correo que sea de todo uso, sin importar los cambios en el tiempo o si es personal o profesional. Si aparece primero el apellido y después el nombre (lopezmaria@.com), somos personas extremadamente formales y a las que les resulta en ciertos ámbitos difícil relacionarnos con los demás.

– Si nuestro correo tiene un nombre gracioso (sonriaesgratis@.com), estamos bastante seguros de nosotros mismos, nos gusta divertirnos y nos sentimos relajados. A nivel profesional este tipo de correos no es aconsejable.
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