Estar siempre a la defensiva
A lo largo de nuestra vida nos relacionamos con muchas personas, algunas de las cuales nos enriquecen y otras nos hacen daño. Si esto último ocurre muy a menudo, puede ocurrir que nos transformemos en personas recelosas y que nos mantengamos siempre alerta ante un posible ataque, comentario negativo o malintencionado que los demás puedan hacernos, para responder a tiempo y evitar así que nos hagan más daño.

Sin embargo, esta actitud que en un principio busca protegernos puede generar una actitud defensiva que nos lleve a interpretar de forma errónea los comentarios y los hechos de los demás, buscando siempre en ellos un contenido negativo que no tienen, lo que, a la larga, influirá negativamente en nuestras relaciones con los demás.
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