¿Por qué no te dejas querer?
En la vida, de forma inconsciente, muchas veces vamos cerrando puertas a aquellos que tenemos alrededor. Por ejemplo, es habitual que alguien que está en un momento de decepción profundo, no se moleste en percibir lo bueno de los demás. En ese momento, está cerrado a las relaciones sociales porque se protege de cualquier herida nueva. Existen muchas formas a través de las cuales puede que no te estés dejando querer: la soberbia, la vanidad, la antipatía, el egoísmo…

Barreras que lejos de acercarte a aquellos que tienes cerca y que se preocupan por ti, te conducen al abismo del vacío. Y es que, hay un punto en el que más allá de las buenas intenciones, alguien puede que no sepa cómo acercarse o cómo acertar. Es decir, a veces, también se tiene miedo.
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