Desnudar el alma frente al espejo
Cuerpo y alma, dos realidades del ser humano. Sin embargo, en la sociedad actual se valora mucho, tal vez demasiado, el poder de la belleza y de la perfección corporal. De hecho, en cierto modo, parece que no se valora tanto la inteligencia como el físico teniendo en cuenta que hoy día las dietas, las visitas a los gimnasios o el deporte son un referente. Sin embargo, no sucede lo mismo con la lectura de libros que pueden llegar a tener una función puramente decorativa en el salón de casa. El alma no se ve pero se siente.

Por ello, cuando estás en un momento de infelicidad vital no tienes ganas de relaciones sociales, te falta ilusión y motivación, observas la realidad desde el prisma de la negatividad, el miedo aumenta… Pero también es verdad que desnudar el alma es mucho más difícil que desnudar el cuerpo. En el sentido de que no es fácil compartir las emociones, contar un secreto, entregar el espíritu a través de la palabra en algo tan esencial como el conocimiento que funda el amor o la amistad verdadera.
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