Dificultades para madrugar
El ser humano dependiendo de la costumbre que ha adquirido a lo largo de su vida pero también, dependiendo de su modo de ser, se muestra más o menos receptivo a la hora de madrugar y empezar el día. De hecho, para aquellas personas que están atravesando un momento de dificultad anímica, de depresión o de tristeza, el momento de poner el pie en el suelo para empezar la jornada representa el dolor de un nuevo día que se observa como un sacrificio vital.

Por otra parte, existen personas que disfrutan mucho más acostándose tarde, por ello, prefieren dormir también más por la mañana. Pero está claro que la vida laboral manda y más allá de cuáles sean tus expectativas te puede tocar levantarte temprano por obligaciones laborales de trabajo. En ese caso, tener una motivación para madrugar es esencial.
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Mañana será otro día y será mejor
En cierto modo, vivimos en una época en la que la obsesión por el pensamiento positivo y la autoayuda puede llevar a algunas personas a sentirse frustradas simplemente, por sentir tristeza. ¿Quiere decir esto que se trata de un tipo de psicología perjudicial? No, todo lo contrario. Es excelente tener afán de superación y también, es más que necesario evitar la negatividad para vivir con esperanza. Sin embargo, a veces se pierde de vista que el ser humano, no es una máquina, es decir, toda persona tiene días buenos, malos y regulares. Pero también, es importante precisar que es totalmente natural sentir dolor y sufrimiento ante la enfermdad, la muerte de un ser querido, un problema laboral, un accidente de tráfico, una mala noticia, un sueño roto…

El sufrimiento forma parte de la vida y como tal, se vive con dolor. Por ello, desde mi formación en el ámbito emocional como Doctora en Filosofía, creo que es más que importante aprender a vivir la alegría pero también la tristeza. Lo que siempre debes evitar es estancarte en la tragedia, creer que no hay vida más allá de eso que ahora te afecta, sentir que todo lo que te rodea no sirve para nada.
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Empezar un nuevo día con fuerza
Empezar un nuevo día; detrás de esa frase que puede parecer de lo más sencilla existe todo un reto psicológico para muchas personas que viven el inicio de la jornada como un auténtico tormento. Está claro que el estado de ánimo influye más de lo que parece a simple vista en la forma en la que te levantas de la cama, ya sea con ilusión o apático. Por ello, las personas que están en un momento de dificultad deben ser conscientes de que ese puede ser uno de los instantes en que más energía deban gastar e invertir.

Empezar un nuevo día con fuerza es tomar conciencia de que el destino o Dios (según sean las creencias de cada persona) te ha regalado un poco más de tiempo. Un tiempo precioso que no debes desperdiciar y que debes valorar para cumplir los verdaderos deseos de tu corazón. Si hoy fuese tu último día de vida… ¿Qué es lo que te gustaría hacer? ¿Con quién te gustaría estar? La verdad es que son preguntas que no son nada fáciles de responder.
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Qué hacer tras un mal día
Un mal día lo tiene cualquiera, seguro que habrás escuchado esa frase en más de una ocasión. Pero a veces, también puede suceder que acumules una cadena interminable de días difíciles a tus espaldas que te hacen sentir mal contigo mismo, cansado y agotado psicológicamente. El cansancio, en especial, nos hace perder la ilusión por cosas que de entrada nos motivan. Pues bien, tras un mal día lo primero que debes saber es que puedes poner de tu parte para mitigar las secuelas emocionales que produce la tristeza.

Por ejemplo, al llegar la noche, y a pesar de todo aquello que te hizo sufrir, conviene que hagas una reflexión en la que te centres en todo aquello que tuviste a lo largo del día y que es positivo. Se trata de poner la atención en las cosas buenas más allá de la subjetividad que a veces, sólo nos hace ver el vaso medio vacío.
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