La dramatización: el arte de exagerar las cosas
La dramatización podría ser un arte pero la realidad es que no lo es, en todo caso, se trata de un arte destructivo y nocivo para uno mismo en tanto que te aleja de la realidad al observar las cosas desde el prisma de la negatividad y de la exageración. Una persona dramática teme un despido laboral ante un error cometido en el trabajo, piensa que va a sufrir el abandono de su pareja ante la primera discusión, en definitiva, imagina catástrofes que no suceden en realidad. Precisamente porque la realidad es más natural y positiva de lo que a veces, pensamos a simple vista.

El carácter se forma y se moldea a base de hábitos. Desde un punto de vista filosófico, el hábito es una acción que se ha convertido en costumbre. Por tanto, y por mucho que nos cueste, es posible cambiar una acción, si modificamos nuestro modo de pensar a lo largo del tiempo.
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