Errores que se cometen por reprimir los enfados
Las personas podemos reprimir los enfados con el objetivo de evitar afrontar un conflicto concreto con otra persona. Silenciamos un malestar que en realidad, toma más fuerza todavía como consecuencia de la represión. Existen errores que se pueden cometer al reprimir un enfado de los que conviene aprender para ganar inteligencia emocional. ¿Cuáles son estos fallos?

Culpar a los demás de las propias frustraciones

Cuando estamos de mal humor y nos sentimos víctimas de las circunstancias externas, podemos perder la perspectiva de la realidad al culpar a los demás de aquello que nos pasa cuando en realidad, tenemos que tener presente que el otro no tiene por qué pagar nuestras frustraciones. Este aprendizaje es uno de los más importantes en el ámbito profesional.
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Cómo canalizar el enfado
El modo en el que las personas se enfadan no muestra un esquema paralelo en todos los casos. Existen personas que víctimas de un ataque de ira pueden llegar a perder las formas en una situación de este tipo mientras que otras, convierten el silencio y la indiferencia (que puede llegar a durar días) en el modo para castigar al otro. De este modo, los enfados mal gestionados terminan pasando factura a la calidad de las relaciones, al bienestar interno e incluso, roban una calidad de tiempo notable. El sentimiento de enfado es totalmente natural, humano y lógico, sin embargo, lo que sí puede mejorarse es la forma en la que una persona canaliza su enfado: reprimirlo nunca es una buena solución. ¿Cómo actuar entonces?
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El mal humor constante termina haciéndose crónico, es decir, la persona adopta esta actitud como una actitud ante la vida. Detrás de una persona que tiene un carácter agrio existe alguien que sufre en su interior, una persona insegura y con frustraciones. Por suerte, cuando una persona es consciente de qué pasa en su mundo interno, puede hacer algo por cambiar y evolucionar. Si no se da cuenta de qué le pasa, entonces, no existe esperanza posible.
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