Aceptar una enfermedad crónica
Cuando el médico nos informa de que padecemos una enfermedad crónica, sobre todo si nuestra calidad o estilo de vida se va a ver afectada, no siempre es fácil aceptar este hecho. Más aún, lo habitual es que nos enfademos preguntándonos por qué nos ha tenido que tocar a nosotros, buscando a quien culpar por ello, ya sea a nosotros mismos o a quienes nos rodean.

Una vez pasado este periodo, comenzaremos a aceptar que realmente padecemos dicha enfermedad. Normalmente esta aceptación parece tener una significación negativa, en el sentido de que nos resignamos a nuestro destino, pero no es así. Una vez que aceptamos nuestra dolencia, si esa aceptación es positiva, ello puede ayudarnos a adaptarnos a las nuevas condiciones en las que se desarrollará nuestra vida en ese momento para evitar, en la medida de lo posible, que dicha enfermedad nos impida ser felices y disfrutar de nuestra vida.
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