El deseo de escapar
El deseo de huir y evitar una situación determinada puede ser habitual cuando el dolor que produce dicha situación es inmenso o también, tras un periodo de agotamiento en donde se tiene la sensación de estar al límite de fuerzas. Sin embargo, de una forma más puntual también se puede tener la necesidad de querer escapar de aquello que produce temor, miedo, angustia o tristeza. Y es que, en cierto modo, estas emociones también nos invitan a alejarnos.

Es decir, el miedo siempre surge ante un peligro. Aunque también es verdad que esta emoción a veces, se convierte en un placer como sucede en el caso de las películas de cine. Otra situación de la que se quiere escapar es de todo aquello que puede producir una gran sensación de ridículo o de vergüenza (en este caso serán las personas tímidas las que quieran evitar este tipo de situaciones).
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