La esclavitud emocional
La esclavitud a veces, no se produce de una persona hacia otra, es decir, en un rol de sometimiento absoluto hacia la voluntad ajena. Sino que en ocasiones, la esclavitud puede ser de uno mismo hacia uno mismo. Así sucede cuando te conviertes en tu peor enemigo y no sabes darte el valor que de verdad tienes. La esclavitud emocional aumenta al compás de frases que empiezan por “tengo que” y “debo”.

En realidad no hay nada que te obligue a nivel externo sino que se trata de un imperativo categórico que te has marcado tú mismo. Por ejemplo, una forma de esclavitud es el perfeccionismo que se muestra en aquellos casos en los que la persona siente que debe de brillar en todos los campos de su vida. Lo cierto es que resulta imposible.
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