La autoaceptación, la base de la felicidad
Estamos acostumbrados a pensar en la alteridad, hasta el punto de que a veces, muchas personas se comportan como si siempre necesitasen de otra para hacer determinado plan, por ejemplo, ir al cine. Sin embargo, también es verdad que las personas tenemos un claro dominio de la primera persona, o lo que es lo mismo, del “yo”. Damos valor a nuestro criterio y a nuestras opiniones hasta el punto de que podemos llegar a enfrentarnos por ellas.

Sin embargo, esta actitud no tiene nada que ver con la autoaceptación. De hecho, la soberbia que es una valoración desmedida de uno mismo, muestra inseguridad y falta de autoestima. Lo cierto es que las relaciones personales siempre deben estar basadas en la igualdad y en la convicción de que nadie es más que nadie.
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