Consejos para alimentar la estabilidad emocional
En ocasiones, en la vida, la sensación de mantener el equilibro es muy real. Así sucede en un momento de dolor extremo cuando temes derrumbarte y caer al suelo. También, ante una crisis existencial cuando no sabes cuál es tu camino, dónde quieres llegar o qué sueños te gustaría poder alcanzar. En cambio, al mantener el paso firme se goza de una gran estabilidad. Esta metáfora llevada al plano físico, refleja en el ámbito emocional que la salud anímica implica gozar de un buen grado de estabilidad.

¿Cómo puedes sentirte mejor cada día y más fuerte? En primer lugar, asumiendo también tus debilidades. El hecho de ser estable emocionalmente, no significa que no haya nada que te duela o que te afecte de una forma más negativa. Sentir es humano, de hecho, como explican los filósofos clásicos, la insensibilidad es un defecto.
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El equilibro entre el dar y el recibir
Es bastante común que algunas personas solamente den si reciben algo a cambio. Pero no siempre es la mejor actitud, aprende de estos consejos y adquiere una madurez emocional que te permita equilibrar entre el dar y el recibir. Las dos cosas son igual de importantes.

Recuerda que el ser humano vive en continuo aprendizaje. Tanto el dar como el recibir se adquiere y ejercita desde la infancia: con la familia, en el colegio, en cualquier relación de la vida diaria. Sin embargo, es una capacidad que se forja a lo largo de toda la vida. Por lo tanto es importante que te esfuerces y asumas la responsabilidad de encontrar el equilibrio.

Si solamente recibes, te van a llamar egoísta. Para este tipo de personas, la importancia del otro es prácticamente inexistente. Si lo que buscas es precisamente ese equilibrio, te recomendamos que dejes a un lado las conductas relativas a priorizar tus propios intereses. El mejor antídoto para combatirlas es el servicio, el colocar la propia voluntad a disposición del otro pero sin olvidar las necesidades propias.
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