Libérate de las etiquetas
Si miramos a nuestro alrededor, nos daremos cuenta de que tenemos una opinión formada de las personas con las que nos relacionamos. Ya sea en nuestra familia, en el trabajo o en nuestro círculo de amigos, los seres humanos tendemos a etiquetar a las personas, determinando con ello cómo son y como esperamos que se comporte. De e este modo tenemos claro que nuestro hermano es trabajador, nuestro compañero de trabajo es inteligente y nuestro mejor amigo es generoso.

Pero estas etiquetas también pueden ser negativas, como cuando pensamos que nuestro primo es poco inteligente, el compañero del otro lado de la mesa es un trepa u otro de nuestros amigos sólo quiere divertirse y no se toma nada en serio.
Seguir leyendo

Cómo influyen las etiquetas negativas en el niño
“Es que nunca haces nada bien”. “Mira que eres torpe”. “Eres un mentiroso”… A lo largo de la educación del niño los padres utilizan estas frases y, al hacerlo, etiquetan a los niños de modo negativo sin ser conscientes de que esta etiqueta tiene un gran impacto negativo tanto en la autoestima del niño como en la del futuro adulto.

Cuando etiquetamos así a un niño, lo encasillamos dentro de un rasgo de carácter negativo, dejando de lado el resto de cualidades positivas que el niño pueda tener. Estas etiquetas funcionan como una profecía autocumplida. Si al niño le llamamos vago, se volverá vago. Si le decimos que es malo, se volverá malo, y si le decimos que es tonto o poco inteligente, no desarrollará toda su capacidad.

Esto se debe a que, inconscientemente, el niño piensa que si todos los miembros de su familia piensan que es vago o desordenado, es porque debe serlo.
Seguir leyendo