El deseo de escapar
El deseo de huir y evitar una situación determinada puede ser habitual cuando el dolor que produce dicha situación es inmenso o también, tras un periodo de agotamiento en donde se tiene la sensación de estar al límite de fuerzas. Sin embargo, de una forma más puntual también se puede tener la necesidad de querer escapar de aquello que produce temor, miedo, angustia o tristeza. Y es que, en cierto modo, estas emociones también nos invitan a alejarnos.

Es decir, el miedo siempre surge ante un peligro. Aunque también es verdad que esta emoción a veces, se convierte en un placer como sucede en el caso de las películas de cine. Otra situación de la que se quiere escapar es de todo aquello que puede producir una gran sensación de ridículo o de vergüenza (en este caso serán las personas tímidas las que quieran evitar este tipo de situaciones).
Seguir leyendo

Evitar el conflicto
Cada persona tiene su carácter y en cierto modo, el carácter determina el modo de vivir de cada uno. De forma curiosa, existen personas que son conflictivas en tanto que de este modo, también intentan llamar la atención de los demás y atraer un poco de cariño. Por ejemplo, la adolescencia es una etapa que se caracteriza por este hecho y muestra la inmadurez emocional del niño en su camino hacia la etapa adulta.

Pero así como hay personas que tienen una enorme facilidad para afrontar el conflicto, existen otras que viven la sensación contraria, por ello, evitan todo aquello que les hace sentirse en una situación de tensión. El conflicto no siempre debería producir tensión interior pero aquellos que lo evitan es por esta razón. Algunas personas sienten que por el hecho de llevar la contraria a la otra pueden perder su aprecio o puede que algo cambie a partir de ese momento. El temor al conflicto nos hace vivir callando y no exteriorizando cómo nos sentimos.
Seguir leyendo