Las falsas ilusiones
La ilusión es fundamental y vital en cuanto que te ayuda a vivir mejor. Un corazón que no tiene ilusiones ha muerto en vida y ha envejecido antes de tiempo (los ancianos también tienen ilusiones). Sin embargo, al igual que sucede en el caso de la esperanza, conviene tener en cuenta que no cualquier ilusión es positiva. Este es el caso, por ejemplo, de las falsas expectativas, aquellas que están alejadas de la realidad y de la situación concreta de una persona.

Un sueño es perfecto cuando se tiene una consciencia plena de que es difícil de realizar. En cambio, en la medida en que se cree que un imposible puede tornarse posible de una forma sencilla, entonces, surgen las dificultades. Las falsas ilusiones a veces, son frecuentes en el amor cuando alguien puede quedar a la espera de la atención de otra persona durante muchos años. Así sucede en el caso de un enamoramiento que se vive en silencio o del amor platónico. Es decir, la ilusión es destructiva cuando se pone en un objetivo inalcanzable.
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La falsa imagen de ti mismo
La verdad es que las relaciones que establecemos con los demás a lo largo de la vida son muy importantes. La amistad, el amor y los vínculos familiares, cuando son verdaderos, te ayudan a conocerte mejor a ti mismo. Sin embargo, nunca olvides que la relación más importante es precisamente la que estableces cada día a través del pensamiento contigo mismo. En este sentido, merece la pena que pienses si tienes una imagen acertada o falsa de ti.

Siempre se piensa que las personas que tienen un bajo nivel de autoestima tienen una imagen distorsionada de sí mismas en el sentido de que no ven sus puntos positivos ni su verdadero valor. Y es cierto. De hecho, esta imagen distorsionada produce un efecto negativo no sólo en el ámbito personal sino también en el profesional. Sin embargo, una persona que tiene una imagen de sí misma de excesiva perfección, como por ejemplo le sucede al soberbio, que tiene un deseo desmedido de superioridad. Tomás de Aquino define la soberbia como una forma de tristeza.
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La falsa sensación de euforia
Tomás de Aquino, uno de los filósofos medievales más importantes ya lo dijo en sus textos que tanto la tristeza excesiva como la alegría extrema pueden ser perjudiciales para el bienestar del ser humano. Desde un punto de vista psicológico, existen personas que a veces, pasan de la euforia extrema a la sensación de vacío total en cuestión de horas porque cometen el error de perder el contacto con la realidad.

Es decir, de poner su valor personal en aquello que otras personas piensan, en sus méritos o fracasos profesionales, en definitiva, en el azar y en las circunstancias externas. Desde mi punto de vista, sentir una euforia plena es positivo. Así sucede, por ejemplo, cuando has estado trabajando mucho tiempo en la realización de un objetivo que de pronto, consigues.
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