La fe y la psicología
El ser humano es un ser muy complejo y más allá de las diferencias existentes entre fe y psicología, la realidad es que también, existen paralelismos. Por ejemplo, tanto la teología como la psicología tienen como objeto de estudio al ser humano. Es decir, son ciencias que te ayudan a conocerte mejor a ti mismo desde una vertiente anímica, emocional o espiritual. A veces, se utilizan diferentes términos para remitir a una misma realidad.

Además, la fe tiene una influencia directa en el modo de vivir del sujeto. Por ejemplo, aquellas personas que tienen unas profundas creencias religiosas cuentan con un soporte añadido a nivel emocional a la hora de hacer frente a una enfermedad. La realidad es que la idea de trascendencia suma bienestar y también, fortaleza. De hecho, el acto de rezar muestra el momento en que una persona pide apoyo a Dios.
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Cómo afrontar y superar una crisis de fe
La fe forma parte del orden espiritual de un ser humano, sin embargo, produce un efecto directo en otros ámbitos de la vida. También en el psicológico. Por ejemplo, para una persona que tiene unas profundas creencias religiosas, es importante saber que cuenta con la ayuda divina en los momentos de máxima dificultad, que existe un ser superior al que dirigirte para rezar, hablar o encontrarte a ti mismo.

Sin duda, al igual que existen crisis que se producen a nivel vital, también hay crisis a nivel religioso. Es humano dudar, especialmente, cuando hablamos de un conocimiento que remite a aquello que no se ve: la trascendencia y que además, se trata de ámbitos que rozan el plano del misterio: la vida después de la muerte o Dios. ¿Cómo afrontar y superar una crisis de fe?
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No pierdas la fe en las buenas personas
La sociedad individualista a veces, nos hace alejarnos de los demás. Lo que es peor, a veces, nos invita a encerrarnos en nosotros mismos ante la sensación de que aquellos que nos rodean no son lo suficientemente interesantes. Tal vez sea una forma de autodefensa porque la realidad es que apostar por los demás tiene un riesgo. Está claro que iniciar una relación con otra persona (del tipo que sea) implica trabajo, constancia, dar y recibir, y capacidad de sacrificio. En la vida, cuando te riges por el puro apetecer, seguramente, no lograrás nada constructivo a largo plazo. Habrá días que un amigo te dirá de quedar por ejemplo, y a lo mejor no te apetece demasiado, sin embargo, si sabes que te necesita deberás estar allí.

Por otra parte, la realidad es que el ser humano también puede perder su fe en las buenas personas. Por ejemplo, hay quien ante una mala experiencia se cierra por completo a los demás. En ese caso, cometemos el error de valorar a la sociedad en base a una persona particular y concreta.
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