Causas del miedo al avión
A pesar de que el avión es uno de los medios de transporte más seguros, son muchas las personas que evitan siempre que pueden este medio de transporte por temor. El miedo es libre y por mucho que los accidentes de avión son mínimos, en comparación con los accidentes de coche, la mente es libre porque los miedos, están muy vinculados con la imaginación, la fantasía y el temor a los desconocido.
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Triscadecafobia, miedo al número trece
Son muchos quienes en fechas como hoy, martes y trece, se sienten nerviosos e inquietos esperando que algo malo ocurra. La razón no es tanto el día de la semana en sí, que en los países anglosajones es el viernes como el hecho de estar asociado al número trece.

Esta cifra ha estado siempre vinculada a la mala suerte, y mientras que para unos queda sólo en una anécdota o una justificación para un día en el que todo sale mal, para otros esta cifra puede llegar a causar verdadera angustia e incluso hay quienes tienen fobia al número trece y sufren lo que se conoce como triscadecafobia.
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¿Padeces FOMO?
Vivimos inmersos en una sociedad donde la comunicación es inmediata. Redes sociales como Facebook o Twitter nos permiten enterarnos de acontecimientos casi al mismo tiempo que suceden. Los móviles de última generación nos permiten estar conectados las 24 horas del día y, si estamos suscritos a algún servicio de noticias, éstas nos llegan puntualmente.

Esto ha creado en muchos la necesidad imperiosa de estar continuamente al día de todo lo que suceda, lo que lleva aparejada una auténtica fobia a pensar que nos estamos perdiendo un acontecimiento o que no estamos al día de alguna noticia. Una fobia que ya tiene nombre, FOMO (Fear of Missing Out), por sus siglas en inglés y que parece derivar de otro nuevo trastorno psicológico que ha nacido con la tecnología, como es la adicción a las redes sociales.
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Nomofobia, pánico a estar sin el móvil
Sales de casa o del trabajo y, cuando estás en camino, te das cuenta de que te has olvidado el móvil. Te planteas si volver a por él, pero ya estás muy cerca de tu destino y te supondría mucho tiempo, así que te intentas olvidar del móvil pensando que ya lo recuperarás al día siguiente y podrás escuchar los mensajes y devolver las llamadas. A los pocos minutos sientes que te invade una ansiedad que crece poco a poco.

Cada vez te resulta más imposible concentrarte en la conducción o en el libro que estás leyendo en el transporte público y no dejas de pensar en las conversaciones de chat, llamadas y mensajes que te pueden estar dejando en el móvil y que no puedes ver en el momento. La ansiedad auemnta y sientes que te cuesta respirar, hasta que te das media vuelta porque no soportas no tener el móvil en tu poder. Si esto te resulta familiar, entonces padeces nomofobia, el miedo a salir de casa sin el móvil.
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Gelotofobia, miedo a la burla
A nadie nos gusta que se rían de nosotros. Todos tememos hacer el ridículo delante de los demás y provocar que se rían de nosotros, incluso si es por un hecho tan fortuito como caernos en medio de la calle. Sin embargo, existen personas para las que la mera posibilidad de que los demás se rían de ellas, ya sea real o esté sólo en su imaginación, las impide llevar una vida social normal, evitando las relaciones sociales y cualquier situación en la que puedan hacer el ridículo. Estas personas padecen lo que se conoce como gelotofobia, el miedo a la risa ajena.

Normalmente la gelotofobia se gesta en la adolescencia, cuando la inseguridad que caracteriza a esta época del desarrollo hace que exista una especial sensibilidad a hacer el ridículo delante de los demás y, si esto ocurre, el sentimiento de humillación sea casi imposible de manejar. Cuando el medio aumenta, la persona que sufre gelotofobia piensa que cualquier burla o risa que oye a su alrededor está provocada por él, y si la situación se agudiza puede terminar sufriendo un ataque de ansiedad, con sensación de ahogo, temblores, mareos, que la obligará a abandonar el lugar o la situación a toda prisa.
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Espectrofobia, miedo a los fantasmas
En principio puede resultar curioso que exista la espectrofobia como tal, es decir, el miedo a los fantasmas, ya que su existencia no ha sido probada científicamente. Pero es que la espectrofobia no se limita tan sólo a tener miedo de poder ver una aparición o un fantasma, sino que consiste en un miedo irracional que sienten cuando leen o escuchan historias de fantasmas o ven películas referidas a los mismos.

Todos experimentamos miedo cuando escuchamos, leemos o vemos alguna de estas historias, pero normalmente este desaparece una vez que dejamos de hacerlo. En el caso de estas personas, por el contrario, el grado de ansiedad se eleva hasta el punto de que no pueden tolerar verlas o escucharlas y a veces ni siquiera la idea de hacerlo.
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Las fobias más extrañas
Existen casi tantas fobias como personas hay sobre la tierra. La mayoría de nosotros tenemos alguna de ellas y nos sentimos angustiados y ansiosos cuando nos tenemos que enfrentar a dicha fobia. Las más comunes son el miedo a volar, el miedo a las arañas, a las serpientes o a los espacios cerrados, que son compartidas por miles de personas en todo el mundo.

Sin embargo, existen otra serie de fobias que son mucho menos comunes y sólo son sufridas por algunos individuos, algunas tan extrañas que nos hacen dudar de si realmente existen como tales o son una invención, pero son reales, ya que todas ellas están documentadas en los manuales de psicología y producen los mismos síntomas que las fobias compartidas por la casi totalidad de la población. A continuación te presentamos algunas de ellas:
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Terapia de exposición para curar las fobias
Todos tenemos alguna fobia, y la mayoría de nosotros podemos convivir con ellas sin que ello afecte demasiado a nuestra vida cotidiana ni necesitemos de un trastorno para superarlo, como ocurre en el caso de la fobia a las arañas, a las serpientes, etc.

Sin embargo, existen fobias que nos impiden llevar una vida normal y que nos limitan mucho nuestra vida diaria, llegando incluso a restarnos calidad de vida o a impedirnos que nos desarrollemos plenamente como personas, como ocurre en el caso de la agorafobia (fobia a los espacios abiertos) o fobia social, entre otras. En estos sí será necesario que nos sometamos a un tratamiento para liberarnos de la fobia o, aunque no lo logremos totalmente, para poder convivir con ella.
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