Rodéate de gente feliz
Las personas que nos rodean ejercen sobre nosotros más influencia de la que parece a simple vista. Al final, la energía que te llevas después de un plan con amigos en el que has disfrutado y sentido alegría, se transforma en vitaminas para el espíritu que te renuevan por dentro, te dan fuerza y vitalidad para vivir el presente. Por el contrario, cuando un día tras otro, pasas las tardes con una persona que se encuentra en un momento de profunda tristeza, puede suceder que llegado el momento, te arrastre hacia la línea del dramatismo.

¿Quieres ser feliz y hacer que cada día de tu vida merezca de verdad la pena? Entonces, apuesta por rodearte de personas que son optimistas, tienen una visión del destino constructiva, disfrutan de cada momento, te aportan emociones gratificantes…
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