El hedonismo desenfrenado del placer
El placer es bueno, de hecho, como explica Tomás de Aquino todo ser humano persigue por pura inercia el placer y la alegría mientras que evita siempre que puede la tristeza y el dolor. Sin embargo, el peligro del ser humano es convertir el placer en el bien supremo. Algo que siendo realistas, sucede en nuestro tiempo donde el confort ha convertido a muchas personas en incapaces de hacer un esfuerzo por lograr una meta más elevada. Una meta que en ocasiones, implica hacer frente a la frustración de no poder tener el mejor coche, no disfrutar de vacaciones en agosto, o no poder salir a cenar los viernes por la noche…

Lo adecuado sería que nadie tuviese que sentirse frustrado por estas cosas en tanto que se puede ser feliz sin tener ese tipo de caprichos, sin embargo, cuando alguien se ha educado en la sociedad de la abundancia no entiende la carencia. De este modo, experimenta la tristeza de un niño mimado que lo quiere todo rápido y ya. Sin embargo, el hedonismo no forma parte únicamente de nuestro tiempo sino simplemente, de la naturaleza humana.
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