El precio de idealizar a los demás
Cuando conocemos a alguien, sobre todo si sentimos una gran simpatía por él o ella, se produce inevitablemente una idealización, que nos hace ver en el otro cualidades que nosotros deseamos que tenga y que la otra persona, o bien no posee, o no las posee en el grado en el que nosotros deseamos. Este proceso es completamente normal, sobre todo cuando nos enamoramos de alguien, y tendemos a ver en él o en ella todas las cualidades y virtudes que siempre hemos deseado que nuestra pareja posea.

De no producirse esa idealización, probablemente no nos enamoraríamos. Es después, con el tiempo, cuando vamos descubriendo realmente cómo es el otro y viendo si se adecúa a lo que nosotros deseamos, al tiempo que ajustamos nuestra visión real de él o ella. Este proceso es común tanto en relaciones de pareja, como de amistad, entre padres e hijos, entre hermanos, entre los compañeros de trabajo, etc.
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