Improvisar en la rutina
La improvisación es agradable en la vida, porque te permite adaptarte a las circunstancias. Pero además, a través de ciertas actitudes totalmente imprevisibles puedes vivir situaciones agradables, conocer gente interesante, profundizar en relaciones y ser feliz. Sin embargo, muchas personas viven pegadas a la rutina por la sensación de control y de seguridad que les produce.

Está claro que no se puede vivir al compás de la improvisación. La madurez implica ser constante, poder establecer compromisos y tener capacidad de sacrificio. Sin embargo, la vida se torna aburrida, monótona y vacía al compás de una rutina plena en la que el sujeto camina en una línea recta en la que nunca existen subidas, callejones sin salida, laberintos o valles escondidos en medio de esta aventura de la existencia humana.
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Aprende a improvisar
Ser metódico y disciplinado en el trabajo es una gran virtud que muestra la constancia de alguien que es capaz de cumplir con unos objetivos. Sin embargo, ser metódico al extremo en todos los ámbitos de la vida implica no dejar ni un mínimo margen a la improvisación. Pues bien, el arte de improvisar es excelente en la vida porque muestra entre otras cosas, que el ser humano es un ser que tiene libertad y que además, vale la pena cambiar de opinión, probar otras formas de hacer las cosas, conocer otros caminos diferentes…

En definitiva, vivir sin el peso enorme de las normas y del deber sobre la espalda las veinticuatro horas del día. Merece la pena que te relajes y disfrutes de ese camino vital que tienes por delante. Aprende a improvisar en las cosas más sencillas del día a día. ¿No sabes qué hacer esta tarde? Entonces, mejor que quedarte en casa viendo la tele, piensa en una alternativa: ir al cine a ver una película, dar un paseo, tomar un café en una cafetería, visitar a un amigo… Existen mil opciones sólo tienes que poner en marcha tu imaginación para poner todo de tu parte y que esta tarde sea diferente en tu vida.
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