La inactividad aumenta la pereza
El verano es un fiel reflejo de cómo funciona el organismo humano. Sin duda, en vacaciones, cualquier persona tiene mucho más tiempo para llevar a cabo planes, proyectos e ilusiones. Sin embargo, con la inactividad también aumenta la pereza. Y la pereza aumenta especialmente, cuando te dejas llevar por ella un día tras otro. En ese momento, se ha convertido en tu mejor amiga y dejarás de hacer cosas, simplemente, porque te dejarás llevar por la ley del “no me apetece”. Y es que, la pereza es cualquier cosa menos una compañera estimulante que te motiva para superarte a ti mismo.

Con la llegada del mes de septiembre es buen momento para iniciar proyectos y tener la ilusión de llevarlos a cabo. Es decir, no dejes que los deseos de tu corazón se queden únicamente en una promesa que no se concreta. Es mejor que pongas fecha a aquello que de verdad te importa. Por otra parte, la pereza implica tener capacidad de compromiso y autocontrol, sencillamente, porque no siempre tienes que estar a la espera de que sea una causa externa la que te obligue a ponerte en marcha.
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