Cómo superar el sentimiento de inferioridad
A lo largo de nuestra vida, todos pasamos por situaciones que pueden minar la confianza en nosotros mismos y nuestra autoestima, haciéndonos creer que no valemos lo suficiente, que no podemos hacer nada bien o que no somos dignos de tener éxito, amor… etc. Un divorcio, la pérdida de un empleo, un fracaso… cualquiera de estos hechos hace aparecer un torrente de pensamientos que nos hacen sentirnos inferiores, incapaces de luchar por nuestros sueños y que nos llevan a creernos personas sin valía.

Cuando estos sentimientos aparecen, es importante intentar combatirlos. Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de que se transformen en creencias sobre nosotros mismos y acabemos actuando de acuerdo con ellas, impidiéndonos así desarrollar todas nuestras capacidades y posibilidades, asustados ante la idea de tener un nuevo fracaso.
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Complejo de inferioridad en una entrevista laboral
Hoy día, muchas personas esperan con tal nivel de ilusión y de desesperación una llamada para una entrevista de trabajo, que cuando suena el teléfono móvil, la ilusión es inmediata. Dicha ilusión es la mayor fuerza para ir con ganas a la entrevista, pero a la vez, la presión también es una fuente de ansiedad y de desesperación. ¿Cómo se puede reducir el complejo de inferioridad en una entrevista de trabajo?

En primer lugar, racionalizando el sentimiento ya que en esencia, ninguna persona es inferior a otra. Puede que tu formación no sea tan perfecta como la de otros candidatos, sin embargo, hoy día las empresas buscan mucho más que formación. Por ello, puede que compenses dicha carencia de conocimiento con habilidades sociales positivas o con iniciativa. Es decir, el modo de ser y el carácter es un plus.
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Complejo de inferioridad en el trabajo
Las personas no nos comportamos exactamente del mismo modo en todos los ámbitos de nuestra vida. Esto no tiene nada que ver con tener doble personalidad ni nada parecido. Se trata sencillamente, de que nos movemos de una forma o de otra dependiendo de cómo nos sentimos de cómodos en un ambiente determinado o en la compañía de algunas personas. Por ejemplo, es habitual que personas que son muy sociables en su vida personal, que tienen muchas amistades y buen nivel de comunicación en las relaciones, puedan arrastrar inseguridades en el terreno laboral donde sufren porque tienen complejo de inferioridad. Es decir, tienen la sensación de que siempre existe alguien mejor en la empresa o en una entrevista de trabajo.

Esta sensación nace sencillamente, porque estamos en una sociedad en la que nos hemos acostumbrado a compararnos. Las comparaciones siempre son odiosas pero se hacen. Por ejemplo, en el terreno de la belleza, es habitual que a una mujer se le compare con el prototipo de delgadez actual (en tanto que se encuentre cercana o lejana de dicha imagen). Las comparaciones vienen incluso desde la cuna cuando los padres empiezan a analizar los parecidos del bebé que quedan al amparo de la mera subjetividad. ¿Cómo afrontar el complejo de inferioridad en el trabajo? ¿Cómo se hace frente a la inseguridad?
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Cómo superar el complejo de inferioridad
El complejo de inferioridad es un trastorno por el cual, ante determinadas situaciones, nos sentimos inferiores a los otros. Este sentimiento de inferioridad se acompaña de un alto grado de angustia y ansiedad, acompañado de un gran sentimiento de falta de valía y de ver a los demás muchos más capacitados que a nosotros mismos. A la larga, para evitar este sentimiento, quien lo sufre suele evitar situaciones en las que siente inferior, con lo que su vida personal, familiar y emocional se ven afectadas.

Para superar este complejo, lo primero que debemos hacer es detectar cuáles son los pensamientos negativos que nos llevan a sentirnos así. Muchas veces son automáticos, normalmente acuñados en nuestro inconsciente durante nuestra niñez, lo que hace que no siempre sea una tarea fácil. Una vez que los hayamos detectado, deberemos esforzarnos en desactivarlos, al tiempo que los sustituimos por pensamientos positivos, que nos ayuden a combatir esta ansiedad.

Normalmente nos sentimos inferiores porque sólo vemos lo negativo en nosotros y lo positivo en los demás, sin poder llevar a cabo un análisis objetivo.
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Personas que te hacen sentir pequeño
La autoestima es la base del bienestar con uno mismo y también con los demás, pero más allá de esta cuestión, a veces, a pesar de tener un amor adecuado hacia uno mismo puede que te encuentres con situaciones y con personas con las que te es muy difícil desenvolverte desde un punto de vista positivo en el terreno emocional. En general, dicha debilidad nace de no entender determinado comportamiento que consideras injustificado y también, de que la sensación de injustifica se produce con frecuencia.

De este modo, terminas poniéndote a la defensiva e intentando alejarte de dichas personas. Pero como a veces, la realidad es que no puedes alejarte porque tal vez, puede que se trate de un compañero de trabajo o de alguien a quien debes ver de forma obligada, entonces, simplemente, pones la distancia interior y una barrera protectora que tal vez, no facilita las cosas pero sí es verdad, que en más de una ocasión la protección es necesaria para la supervivencia.
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Cómo nace el complejo de inferioridad
Son muchas las personas que en su día a día sufren al compararse con los demás. Curiosamente, aquellos que tienen una clara tendencia a la comparación siempre suelen compararse con otras personas de más éxito ya sea en el plano laboral o en el personal. Es decir, de forma directa ellos mismos se colocan en situación de inferioridad al no observar a aquellas personas que tienen poca suerte o que están sufriendo un momento de dificultad en el presente.

El compejo de inferioridad es una limitación propia que surge de la percepción personal, es decir, no es un criterio externo el que te coloca en esa posición de víctima sino que tú mismo, de forma inconsciente, piensas que careces del valor suficiente. El compejo de inferioridad suele estar vinculado con la envidia que en sí misma es un tipo de tristeza. La tristeza ante la imposibilidad de alegrarte por el bien ajeno.
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