La intimidad de los sentimientos
La alegría y la tristeza son dos sentimientos profundamente íntimos, es decir, no siempre se pueden entender desde fuera. Sin embargo, el respeto es inherente a dicha intimidad. Cada persona se alegra por un motivo totalmente diferente y se entristece, también por razones diversas. Cada ser humano reacciona de una forma particular y concreta ante hechos similares. Por ejemplo, ante la muerte de un ser querido existen personas que se hunden y otras, que hacen de ese dolor una fortaleza para luchar por el futuro.
Seguir leyendo

La dignidad humana
Existe una palabra que tal vez, muestra de forma gráfica el valor que tiene cada ser humano. La dignidad es un derecho que nadie debe vulnerar pero es importante que cada persona asuma que debe ser ella misma quien se comporte en base a su propia dignidad, es decir, de una forma coherente y acorde a la naturaleza humana. Existen situaciones en las que una persona no es tratada de acuerdo a su dignidad.

Este es el caso, por ejemplo, de aquellas situaciones en las que una persona recibe el valor de un objeto o de una cosa. La realidad es que un objeto siempre tiene un valor de medio, es decir, sirve para algo, tiene una utilidad, sin embargo, la persona es un fin en sí mismo que merece el mismo respeto más allá de cuáles sean sus circunstancias externas.

Por otra parte, también existen otras cualidades puramente humanas que potencian este concepto de dignidad, como es el caso, por ejemplo, de la inteligencia que funda la verdad y de la voluntad que funda el bien. La dignidad en su máxima expresión puede mostrarse también en el caso de aquellas personas que siguen siendo recordadas más allá del tiempo en que vivieron gracias a su obra.

Este es el caso, por ejemplo, de Antonio Machado o filósofos como Sócrates o Aristóteles. Heidegger llegó a afirmar que la historia de la filosofía está compuesta por notas a pie de página a partir de lo que dijeron en esencia estos genios griegos. La dignidad es un verdadero regalo que también está vinculada con la intimidad que debes cuidar como un tesoro. Y también con la felicidad, es decir, nadie puede ser feliz cuando vive al margen de este concepto porque es puramente humano, es decir, define nuestra naturaleza en esencia.

Cómo puedes proteger tu intimidad
La intimidad es un concepto del que cada persona puede tener su propio criterio, pero en sentido estricto, la intimidad más absoluta remite a aquello que sólo afecta a uno mismo y que decide compartir con nadie o con muy pocas personas. Los medios de comunicación, en especial, la televisión, nos muestran una visión muy distorsionada de qué es la intimidad. Existen personas que no tienen ningún pudor a la hora de contar en un programa de corazón determinadas vivencias de su vida privada.

No proteger la intimidad te puede llevar a sufrir mucho, especialmente, cuando confías en alguien que no es merecedor de ese regalo. Sin duda, cuando alguien a quien aprecias no sabe guardar un secreto que le has contado puede hacerte mucho daño ya que tú mismo le has dado el poder. Cuando eso sucede conviene valorar si el error ha sido propio al contarle algo muy íntimo a una persona a la que todavía no conocías bien y de verdad.
Seguir leyendo