El valor de la intuición
A veces tenemos certezas que no vienen dadas por nuestra mente consciente, y que no podemos asegurar cómo hemos llegado a esas conclusiones. Nos ocurre por ejemplo cuando conocemos a una nueva persona y nos parece conocer su carácter o cuando sabemos con toda certeza que una cosa saldrá bien o irá mal, sin tener ningún elemento objetivo que justifique dicha certeza o cuando encontramos la solución a un problema sin casi habérnoslo propuesto. En estos casos, estamos utilizando la intuición.

La intuición no es ninguna cualidad mágica o un extraño poder de la mente, sino que viene de la parte inconsciente de nuestro cerebro. Aunque nosotros sólo somos conscientes de una parte del bombardeo de la información a la que estamos sometidos cada día, nuestro cerebro lo almacena todo en la memoria: hechos, gestos, recuerdos, experiencias… Todo este bagaje de conocimientos se pone en marcha sin que seamos conscientes de ello cuando nos enfrentamos a una situación nueva, y de todo ello surge la intuición.
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Desarrolla tu intuición
Cuando tomamos una decisión, solemos hacerlo después de un proceso de razonamiento, descartando unas razones y tomando en consideración otras hasta que logramos determinar cuál es la opción correcta. Sin embargo, a lo largo de nuestra vida atravesamos por muchas situaciones en las que parece que el pensamiento no es suficiente y parece que lo único en lo que podemos confiar es en esa voz que nos dice que sí, que es correcto y que ese es el camino que debemos seguir aunque no parezca la opción más lógica. En esos momentos estamos utilizando la intuición.

Mucha de la información que recibimos día a día no es procesada por la parte consciente de nuestro cerebro, pero se almacena en la inconsciente. Y queda ahí registrada hasta que aparece alguna situación en la que nuestra mente cree que es oportuno echar mano de ella y es en esa información en la que se basa la intuición, convirtiéndola en una herramienta muy útil a la hora de manejarnos en nuestra vida social, laboral, personal y de pareja. Por ello es una facultad que debemos desarrollar todo cuanto sea posible y aquí te mostramos cómo:
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