Rompe tus límites
Cada uno de nosotros sabemos perfectamente qué es lo que podemos conseguir y qué es lo que está fuera de nuestro alcance, es decir, conocemos a la perfección cuáles son nuestras limitaciones. Este conocimiento viene dado por las ideas que los demás nos han transmitido sobre nosotros, por nuestras experiencias al intentar algo y no haberlo conseguido, por nuestra imagen del mundo, etc.

Conocemos tan bién nuestras limitaciones que cuando pensamos que algo está fuera de ellas, ni siquiera lo intentamos. El problema es que esas fronteras que nos limitan no son reales en su mayoría, es decir, existen sólo en nuestra cabeza.
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Superación personal: acepta tus límites
Vivir es un arte que no siempre resulta sencillo porque a lo largo del camino de la existencia te encuentras con momentos de todo tipo. Y lo que es peor, porque la realidad es que la mala suerte del destino a veces, hace acto de presencia en el momento más inesperado. Pero centrándonos en aquello que depende de la voluntad humana, entonces, hoy me gustaría reflexionar sobre un tema esencial en la superación personal. El crecimiento interior implica necesariamente la aceptación de los límites. Es decir, debes darte cuenta de cuáles son tus inseguridades, tus miedos, incluso, debes tener la valentía de no engañarte para saber qué es lo que quieres de verdad.

En la mayoría de las ocasiones de la vida, el sufrimiento procede del autoengaño, de la capacidad que a veces, tiene la mente humana para acomodarse en la realidad en vez de ir detrás de los sueños que de verdad mueven el corazón. Y es que, el corazón puede llegar a dormirse como si estuviera sedado cuando no se alimenta de la forma adecuada, y también, cuando no escuchas tus sentimientos.
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Establecer límites en las relaciones personales
Es indudable que es necesario ser educado y amable con los demás si queremos que relacionarnos con los demás. De otro modo, será muy difícil que podamos establecer relaciones personales satisfactorias, que nos llenen y que formen una parte importante de nuestra vida, ya sean de pareja, familiares o de amistad.

El problema surge cuando somos demasiado buenos y educados, incapaces de decir no cuando queremos decirlo o de poner alguna de nuestras prioridades por encima de las de los demás. Esta situación no se debe a que no sepamos relacionarnos, sino a que no sabemos establecer límites en nuestras relaciones personales.
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