Mañana será otro día y será mejor
En cierto modo, vivimos en una época en la que la obsesión por el pensamiento positivo y la autoayuda puede llevar a algunas personas a sentirse frustradas simplemente, por sentir tristeza. ¿Quiere decir esto que se trata de un tipo de psicología perjudicial? No, todo lo contrario. Es excelente tener afán de superación y también, es más que necesario evitar la negatividad para vivir con esperanza. Sin embargo, a veces se pierde de vista que el ser humano, no es una máquina, es decir, toda persona tiene días buenos, malos y regulares. Pero también, es importante precisar que es totalmente natural sentir dolor y sufrimiento ante la enfermdad, la muerte de un ser querido, un problema laboral, un accidente de tráfico, una mala noticia, un sueño roto…

El sufrimiento forma parte de la vida y como tal, se vive con dolor. Por ello, desde mi formación en el ámbito emocional como Doctora en Filosofía, creo que es más que importante aprender a vivir la alegría pero también la tristeza. Lo que siempre debes evitar es estancarte en la tragedia, creer que no hay vida más allá de eso que ahora te afecta, sentir que todo lo que te rodea no sirve para nada.
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La incertidumbre del mañana
Muchas veces deseamos saber qué nos pasará mañana. De hecho, el negocio de la videncia está basado en esta debilidad humana, en la curiosidad excesiva de adelantarnos a qué sucederá dentro de dos años. Sin embargo, la clave de la vida es aprender a convivir con la incertidumbre. Afrontar esta sensación en positivo y no en negativo. Es decir, siente ilusión por pensar en las grandes experiencias que te quedan por vivir, las personas interesantes que seguro que se cruzan en tu camino en algún momento, los nuevos amigos que llegarán a tu vida, los retos profesionales que afrontarás con éxito…

Deja de lado la prisa para centrarte, simplemente, en el aquí y en el ahora. Además, no hay otra forma de hacer frente a la incertidumbre que dejar de pensar en el después porque en la medida en que te obsesionas con el mañana pierdes la capacidad de disfrutar al máximo el hoy, este instante que ya nunca más volverá a repetirse.
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