¿Me está manipulando?
Una persona manipuladora te acosará moralmente casi sin que te des cuenta, y esto es, un maltrato psicológico en la vida diaria y encima, sin que lo veas venir. Hay muchas personas manipuladoras en nuestra sociedad y nadie está libre ya que cualquier persona puede acabar teniendo una pareja así, o un amigo, o incluso alguien de tu familia puede tener este perfil manipulador. Es importante evitar que te manipulen pero para hacerlo, primero debes saber distinguir las señales de alarma que te harán observar que es así.
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No te dejes manipular
Eres una persona valiosa, con inteligencia y voluntad. Es decir, tienes un criterio propio. Un criterio sobre las cosas que debes expresar con libertad en cualquier contexto. En la medida en que tú te sientes fuerte y firme, también descubres que los demás, te respetan y te valoran mucho más. Sin duda, dicho objetivo se alcanza a través de la acción en los pasos más pequeños. Por ejemplo, en una reunión de trabajo, anímate a dar tu punto de vista sobre el tema tratado. Del mismo modo, al ir a una conferencia, puedes animarte a hacer una pregunta al ponente y superar la timidez. Cuando quedes con un amigo para ir al cine, dile qué película te gustaría ver.

Sin duda, existen personas que tienen una personalidad más frágil y pueden ser manipuladas por otras que en apariencia son más fuertes. Nunca alguien que manipula es fuerte en realidad, de hecho, se comporta de ese modo, por pura debilidad interior. Necesita sentirse poderoso ante otras personas para poder sentirse válido. La manipulación existe en forma de chantaje emocional. De hecho, puede darse en una relación de pareja.
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¿Qué se esconde detrás de la necesidad de control?
Existen personas que quieren controlarlo todo hasta el más mínimo detalle. No sólo el entorno material, sino también, a las personas. Existen diferentes formas de controlar las relaciones personales: por ejemplo, la coacción, la manipulación, el miedo, el chantaje emocional, la crítica negativa constante… Evidentemente, se trata de formas de control que son negativas y dañinas para la autoestima propia y ajena.

Sin embargo, detrás de la aparente sensación de fortaleza que existe en una persona que siempre tiene el control de todo, en realidad, existe una gran debilidad y vulnerabilidad ante el temor de dejar que la vida fluya con naturalidad. De hecho, la verdadera clave de la felicidad reside en vivir al compás de la vida y no en pretender controlar lo incontrolable.
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Técnicas de manipulación emocional
La manipulación es universal. Desde que nacemos intentamos que otros hagan, piensen o sientan como a nosotros nos gustaría. Los niños aprenden que si tienen una rabieta en un lugar público, consiguen lo que quieren. Cuando somos adultos y queremos lograr que otro haga algo también manipulamos. El problema viene cuando somos víctimas de una manipulación continua.

Una de las virtudes de los manipuladores es que conocen bien a las personas, algo necesario, ya que no todo el mundo se deja manipular. Normalmente, si tenemos una autoestima sana y un buen concepto de nosotros mismos, es mucho más difícil que nos manipulen. Por el contrario, caeremos más fácilmente víctimas de la manipulación si nuestra autoestima es baja y no nos queremos demasiado. El manipulador ha aprendido a “leer” nuestra autoestima, y por ello elegirá a determinadas personas a las que manipular.
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Cómo hacer frente a un manipulador
Nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros jefes, nuestras parejas… Cualquiera de las personas con las que nos relacionamos puede ser un manipulador. Incluso nosotros podemos haberlo sido en algún momento, para lograr algún objetivo. Aunque lo realmente difícil es hacer frente a un manipulador, ya que con sus estrategias suelen conseguir que sigamos el comportamiento que ellos desean. ¿Cómo podemos evitarlo y hacerles frente?

– Expresa como te sientes: Normalmente los manipuladores critican nuestro comportamiento, forma de ser, decisiones, capacidades, minando nuestra seguridad y logrando así que cumplamos sus exigencias. Lo peor que podemos hacer en este caso es intentar rebatir los argumentos con agresividad, lo que nos llevará a una discusión dolorosa y sin fundamento en la que no llegaremos a ninguna solución.
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