Depresión melancólica: Morir de melancolía
Dentro de los diferentes tipos de depresiones mayores graves podemos encontrar la melancolía o depresión melancólica. Según algunos investigadores, su origen parece ser biológico. Según otros, parece existir un patrón de personalidad que tiene mayor propensión para sufrir este tipo de depresión.

Este patrón de personalidad engloba habitualmente a personas con una gran autoexigencia y muy exigentes con los demás, intolerantes, ordenadas y sistemáticas, perfeccionistas, y con escasa verbalización de sus emociones.

Quienes padecen este tipo de depresión suelen presentar síntomas como la pérdida de placer por realizar cualquier tipo de actividad, falta de respuesta a lo que antes les producía placer o les hacía disfrutar, estado de alerta, pérdida de peso, culpabilidad excesiva, casi rozando el delirio e insomnio de tercera fase, es decir, que se despiertan muy pronto por la mañana.
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Psicología de la melancolía
La melancolía es un sentimiento que baña tu mente y tu corazón con sabor a ayer. Es decir, existe una sensación infinita de echar de menos a alguien o algo, ya que también se puede extrañar un lugar, una ciudad, un trabajo… La melancolía tiene otros sinónimos como la nostalgia o el anhelo.

Aunque el ser humano debe aprender a vivir el presente, la realidad es que no puede escapar de su pasado, es decir, nadie puede renunciar a sus vivencias, a todo lo que le ha pasado, a su identidad. Por ello, la identidad también remite al origen ya que el ser humano necesita referencias para seguir creciendo.
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Sentimientos: melancolía y nostalgia
Melancolía, nostalgia, anhelo, echar de menos… son muchos los términos que sirven para expresar una sensación de añoranza y de vacío. De pronto, hay algo que evoca el pasado, no tiene que ser ni siquiera un pasado lejano, es decir, puede ser reciente.

En cualquier caso, te das cuenta de que echas de menos a alguien o a algo. No sólo se puede echar de menos a amigos, familiares, o a alguien que te gusta, sino también, a ciudades, situaciones, paisajes, música, olores… La vida se compone de un montón de matices diferentes, por tanto, la añoranza también puede darse en múltiples grados y manifestaciones.
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