Di adiós a la negatividad
Es una realidad, cuando tus pensamientos son positivos tú te sentirás mucho mejor que si los pensamientos que rondan tu mente son negativos y catastrofistas. ¿Te has dado cuenta de esto? Si es así, podrás alejar estos pensamientos de forma consciente para que dejen de molestarte. Enfoca toda tu atención en aquello que está bien y te sorprenderás cómo casi sin darte cuenta empezarás a atraer a tu vida cosas buenas en lugar de tanto malo y así alejarás de tu vida casi automáticamente la negatividad.
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Psicología del optimismo
¿El optimista nace o se hace? ¿Una persona nace determinada por su modo de ser o tiene la capacidad de ir más allá de todo límite a través de la fuerza de voluntad y de la superación? Sin duda, la psicología del optimismo refleja ese sentimiento que tienen algunas personas a la hora de sonreír incluso en las circunstancias más adversas cuando todo parece ir mal.

El optimismo es una forma de vida, pero también, es salud. Y es que, se vive mucho mejor conectado con el sentido del humor, con la capacidad de sonreír, de ver el lado bueno de la vida. ¿Qué cualidades tiene el optimista? Se centra en aquello que tiene en vez de en aquello que le falta. Además, también tiene el poder de relativizar los problemas y todas las preocupaciones de la vida.
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Formas de generar optimismo en el presente
El ser humano a través de la mente y de la fuerza de voluntad puede ir más allá de las circunstancias para aprender a vivir en plenitud. En la actualidad, el entorno social infude pesimismo en forma de negatividad laboral, despidos de empleo y una lista interminable de parados. Sin embargo, la realidad no se reduce a lo laboral, por ello, existen formas de generar optimismo en el día a día. Por una parte, debes aprender a reir más. Pon en práctica tu sentido del humor incluso ante situaciones que dejen poco espacio a la esperanza. La risa tiene un efecto positivo incluso en el propio organismo ya que tus músculos se relajan y se liberan de la tensión acumulada. Podrías participar incluso en un curso de risoterapia.

Por otra parte, también es esencial tener unos hábitos de vida saludables: evita cualquier tipo de adicción, descansa una media de ocho horas diarias, ten una alimentación equilibrada, haz deporte, hazte la vida agradable a ti mismo, es decir, puedes darte algún premio.
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Controlando las emociones negativas
Hay muchos momentos en los que sentimos que la ira, los nervios, la impotencia, la angustia o la rabia nos invaden. Nuestros pensamientos, normalmente negativos, se aceleran en esta situación, haciendo que, en lugar de calmarnos, nos vayamos sintiendo peor y peor, hasta que perdemos totalmente el control.

Para evitar esto, lo mejor es utilizar unas técnicas que relajación que nos permitan calmarnos, detener los pensamientos negativos y recuperar una perspectiva racional de la situación que estamos viviendo, para de ese modo poder manejarla de forma más efectiva. Para que estas técnicas sean realmente efectivas y nos ayuden en el momento en que las necesitemos, es necesario tenerlas automatizadas, es decir, practicarlas con regularidad, hasta que consigamos la relajación casi de forma automática.

Para lograrlo comenzaremos respirando lenta y profundamente, expirando lentamente. Mientras expiramos, prestaremos atención a cómo se va desapareciendo la tensión y cómo comenzamos a relajarnos gracias a la respiración.

Cuando nos sintamos más relajados, comenzamos a respirar de forma natural, ni demasiado profundamente ni demasiado superficial, de forma rítmica y nos vamos concentrando poco a poco en la respiración.
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Métodos para salir del pozo de la negatividad
Existen días en que parece que tenemos un radar especial para captar todo lo negativo. Ni siquiera sabemos por qué, pero nos levantamos con la firme convicción de que todo va a ir mal: el trabajo, la pareja, la familia… poco a poco nuestras expectativas de todo lo que será negativo crecen y crecen, hasta que llega un momento en que nos encontramos totalmente hundidos, perdemos la confianza en nosotros mismos y la esperanza de que las cosas. Sin saber cómo, nos vemos atrapados en una red de pensamientos e ideas negativas de las que no podemos salir.

Cuando pensamos de forma negativa, sólo vemos los problemas y los obstáculos a los que tendremos que hacer frente cuando realicemos cualquier cosa. Si pensamos de forma positiva, no por ello dejaremos de ver los obstáculos (ser positivo no es ser ingenuo), pero sí podremos ver la manera de sortearlos. ¿Cómo lograr entonces transformar los pensamientos negativos en positivos?

Una parte importante para lograrlo es cuidar de nuestro cuerpo. La falta de sueño, el estrés, el cansancio extremo o la enfermedad pueden hacer que nuestras barreras contra los pensamientos negativos sean más débiles.
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