La libertad de decir que no
“No” es una palabra breve y parece sencilla, sin embargo, la realidad es que a veces, parece que se atraviesa en la garganta y te pone un nudo que te impide respirar con normalidad. Detrás del no existen muchas ideas a nivel inconsciente, recuerdos traumáticos o dolorosos. Por ejemplo, el rechazo de la persona que te gusta muestra de forma clara una negativa que deja una huella en el corazón aunque se supera con el paso de los años.

Es curioso también cómo algunos padres no saben decir que no a sus hijos. De esta forma, ceden a todos sus caprichos y los niños se convierten en adultos con poca tolerancia a la frustración. Decir no implica ser responsable de tus actos, de aquello que deseas y apostar por conseguirlo.
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