Pon orden en tu vida
Hay momentos en los que el malestar interior es palpable, sin embargo, es difícil analizar la causa. En ese caso, es esencial ir más allá, es decir, poder ir más lejos para poner orden y armonía en la propia vida. Dicho orden implica dedicar el tiempo y la concentración necesaria al trabajo, tener también espacio para las relaciones sociales, y por supuesto, tener un margen de libertad para uno mismo.

En ciertos momentos de la vida, puede que se descuiden algunos de estos aspectos puntuales y, por ello, surgen emociones como la tristeza, la ansiedad, la rabia, la frustración, el dolor… Siempre debes evitar la tentación de compararte con nadie más ya que la felicidad no siempre está en sintonía con aquello que aparentan las personas. Es decir, a veces, dicha sensación de plenitud externa puede ser ficticia. Por tanto, preocúpate de ser feliz y de vivir bien tú.
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El orden externo fomenta la armonía interior
Estamos más influenciados por el entorno de lo que parece a simple vista. Por esta razón, una vida armónica es aquella en la que te sientes bien contigo mismo, puesto que puedes mirar dentro de ti y sentir que tus sentimientos y tus emociones están ordenadas. Pues bien, existe un paralelismo notable entre lo externo y lo interno, de tal forma que es aconsejable que intentes mantener el orden externo en tu casa, saber donde está cada cosa, tener la sensación de amplitud y de espacio que te aporta el bienestar anímico. La realidad es que vivir en un hogar en donde todo está desordenado, tarde o temprano, te hará sentirte como una parte más de ese desorden.

De hecho, cuando tienes una preocupación o algo que no te hace sentir bien, es improtante que intentes mantener tu mente ocupada. Para ello, nada mejor que buscar algún tipo de actividad. Es decir, justamente, los días en los que te sientes apático por algo puedes aprovechar para poner tu casa en orden y limpiar en profundidad. Se trata de tener tu mente centrada en un objetivo externo a ti mismo.
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