Superar la tristeza otoñal
Para muchas personas el otoño es una estación triste. La luminosidad de los soleados días de verano desaparece, comienza a anochecer antes y son muchos los días que amanecen grises y nublados, con lo que también baja la temperatura, todo lo cual parece invitar a concentrarse sobre uno mismo, lo que, a muchos, les hace sentirse triste, sobre todo entre los meses de octubre y noviembre.

Sentir una cierta apatía por la llegada del otoño es normal. El sol es un antidepresivo natural y las largas horas que hemos estado expuestos a él en verano nos han ayudado a mantener un tono vital muy alto. Con la llegada del otoño, cada vez estamos menos al sol, lo que hace que ese tono tan alto desaparezca o se modere.

En otros casos se sufre realmente una depresión de otoño, que les hace sentirse tristes, desmotivados y faltos de energía.
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El otoño invita a la introspección
Durante el otoño el alma se repliega sobre sí misma, es decir, tiene más capacidad de centrarse en la interioridad para pensar en temas humanos, en nuevos proyectos que llevar a cabo a lo largo del año, también se pasa más tiempo en la calma del hogar, disfrutamos de una mejor programación televisiva, existen más ratos de soledad porque los planes con los amigos disminuyen respecto al verano… Y es que, en vacaciones es prácticamente imposible pararte a pensar en ti mismo, sencillamente, porque las tentaciones del entorno son infinitas: muchas horas de sol que favorecen los planes de ocio y las actividades en grupo, música, conciertos, cine al aire libre…

Por ello, en cierto modo, el mes de septiembre supone un punto de inflexión en el camino. Aunque también es verdad que se trata de un mes de adaptación al cambio en tanto que es necesario hacer frente a la rutina y a los nuevos proyectos laborales y de formación. La introspección es esencial para descubrir las cosas verdaderamente importantes de tu vida: ¿Quién eres?, ¿Qué quieres?, ¿Qué te gustaría hacer con tu destino?, ¿Qué es para ti la felicidad?
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Vivir un otoño en plenitud
Es bueno sentir y disfrutar el paso de las estaciones porque en cierto modo, el alma también se va renovando a través del paso de las hojas del calendario. Por ejemplo, cuando pasamos del frío del invierno al sol de la primavera, experimentamos la sensación de la vida en estado puro, disfrutamos estando con los demás, incluso, la ropa se llena de color y vitalidad. Pues bien, tras dejar atrás el verano y dar la bienvenida al otoño, en cierto modo, se produce el efecto contrario. El ser humano se repliega sobre sí mismo para centrarse en planes más tranquilos, estar más tiempo en casa y disfrutar de los proyectos profesionales. Es evidente que durante el verano, el ocio ocupa la mayor parte de las horas del día.

Pero el otoño es una época fantástica para vivir y disfrutar en plenitud como tú te mereces. De hecho, merece la pena que pienses en algún proyecto interesante que te gustaría llevar a cabo a lo largo de estos meses. La agenda cultural de las ciudades durante el otoño es muy intensa. Del mismo modo, también puedes hacer cursos o formarte en algún área que te interese. Hoy día, existen cursos de temáticas variadas: baile, cocina, pintura, psicología, inteligencia emocional, cine, historia… ¿Qué opción prefieres tú?
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