Aprende a pedir ayuda a tiempo
Existe una realidad humana, y es que hay veces, que no estás bien a nivel emocional y te cuesta reconocerlo. Es un sentimiento muy humano, especialmente, en aquellas personas que quieren ser autosuficientes o también en aquellas que están más acostumbradas a darse a los demás que a recibir. Suele suceder que cuando alguien va al dentista, obtiene un diagnóstico del estado de su dentadura que no es tan perfecto como el esperado, es decir, es habitual que haya que hacer algún empaste. Pues bien… ¿Qué sucede con el alma humana? ¿Por qué cuesta tanto ponerte delante de alguien, en este caso, un psicólogo y pedir ayuda?

Lo cierto es que tomar la decisión de hablar con alguien implica decir de verdad lo que te está pasando, qué te preocupa, qué es lo que te hace sentir mal… Es importante hacerlo, en primer lugar, porque es esencial ser honesto con uno mismo. Hay un día en el que ya no vale la pena el autoengaño porque lo que de verdad importa es la felicidad.
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A quién debes pedir ayuda
Pedir ayuda no es un signo de debilidad, al revés, es una cuestión de inteligencia. Cuando pides ayuda te das valor en primer lugar, porque te concedes el derecho de que otra persona pueda escucharte y te tienda una mano libremente. Por el contrario, cuando te encierras en el abismo de la soledad más absoluta corres el peligro de sufrir más de lo debido al dar una y mil vueltas a la cabeza.

¿A quién debes pedir ayuda? Pues en primer lugar debes pensar en qué personas de tu entorno te inspiran la suficente confianza como para abrir tu corazón. Es decir, tienes que tener un criterio claro a la hora de acudir a alguien que sabes que tratará como un tema confidencial todo aquello que le cuentes. Esta virtud no la tiene todo el mundo, por ello, tómate un tiempo antes de dar cualquier paso. Pero seguro que ya tienes experiencia previa de haber confiado en alguien que no te ha traicionado.
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