El placer de mirar a los ojos
En una sociedad tecnológica al extremo tal vez, se ha perdido la capacidad de valorar lo realmente humano. Afortunadamente, hoy día, las tecnologías también se ponen a favor de los sentimientos, por ello, las estadísticas muestran que cada vez existen más personas que se conocen a través de internet y cuya historia de amor se afianza luego en la realidad. Sin embargo, más allá de toda maquinaria, existe una especie de milagro mayor en cualquier ámbito: el de poder mirar a los ojos de la otra persona tanto en los momentos de alegría como en los de tristeza.

El placer de mirar a los ojos te hace entrar en contacto con el otro. Pero además, cuando conocemos bien a una persona, a veces, podemos saber cómo se siente a través de la mirada. En ese caso, ante un amigo que se encuentra triste lo único que puedes hacer es consolarle, escucharle y dejar que se desahogue. Existe una actitud equivocada y es la de decirle “no llores” a alguien que lo está haciendo.
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