Tu postura te da confianza
La postura es un claro indicador de cómo nos sentimos. Si caminamos con los hombros hundidos, la cabeza agachada y casi arrastrando los pies, cualquier persona que nos vea sabrá que estamos tristes y deprimidos y que en ese momento dudamos realmente de nuestra propia valía. Lo mismo ocurre cuando, ante alguna metedura de pata o ante una situación vergonzosa nos encogemos sobre nosotros mismos, lo que significa que deseamos desaparecer y hacer como si ese momento no hubiera ocurrido nunca.

Pero al igual que la mente influye en el cuerpo, el cuerpo influye en la mente, y si cómo te sientes influye en tu postura, la postura que adoptes influirá también en tus sentimientos. Tanto es así que, según varios estudios, la postura que adoptemos influye en la opinión que tenemos de nosotros mismo e incluso en cómo nos ven los demás, ya que con la postura estamos enviando muchos mensajes no verbales.
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