Inteligencia emocional: deja de defenderte
Tener la fortaleza mental necesaria para hacer frente a los problemas es fundamental en la vida. Sin embargo, de forma equivocada, muchas veces, el ser humano puede ponerse a la defensiva en su propia existencia. Así sucede cuando alguien vive siempre alerta ante cualquier posible peligro, una nueva amenaza, otra traición… Lo cierto es que las relaciones interpersonales ni siquiera se disfrutan del mismo modo cuando alguien se posiciona de este modo o está relajado. ¿Por qué? Porque bajo la perspectiva de una defensa constante, el sujeto siente ansiedad, estrés y también, miedo a perder el control. Lo cierto es que todos deberíamos aprender a convivir con el descontrol en tanto que pocas cosas dependen al cien por cien de nuestra voluntad.

Pero además, en la medida en que alguien se pone a la defensiva un día tras otro, no deja lugar a que crezca la confianza y a que el vínculo vaya a más. Por ello, las relaciones también se resienten por lo que se paga el precio de la soledad. Incluso en el caso de tener personas alrededor, cuando te defiendes de ellas, es muy difícil que alguna pueda llegar de verdad a tu corazón, para compartir buenos momentos y poder hablar de temas importantes.
Seguir leyendo

El deseo de protección
La mente humana es muy compleja, por ello, existen personas que a pesar de que se dan de una forma incondicional a los demás en los momentos de dificultad, por el contrario, tienen muchas dificultades para recibir el mismo cariño ante su propia debilidad. Del mismo modo, existen personas que tienden a proteger mientras que otras, prefieren ser protegidas. Se trata de algo que en cierto modo es bueno ya que así también, se pueden crear vínculos afectivos determinados en base a estas diferencias que también son complementarias.

El deseo de protección no sólo puede darse en lo personal sino también en lo profesional. Existen tantos vínculos diferentes que en tu día a día descubrirás que puede que una persona sea especial para ti y tiendas a tratarle de una forma diferente al resto incluso dentro del ámbito laboral. La verdad es que el sentimiento de protección es bonito porque en cierto modo, es una forma de cuidar del otro a quien, tal vez, consideras más débil por ciertas razones. O simplemente, te gusta estar allí cerca y que sepa que puede contar contigo. ¿Cuándo es insano el deseo de protección?
Seguir leyendo