Es mejor dar que recibir
En la vida es importante dar y poder compartir con los demás lo mejor de uno mismo. A veces, se tiene la sensación de que hay que dar y recibir a partes iguales. O incluso, se tiene la idea equivocada de que eres más feliz cuando recibes que cuando das. En general, esto no es así, disfruta mucho más la persona que ama más, quien más se entrega, quien más se esfuerza por sorprender al otro ya sea en el ámbito de la pareja o de la amistad.

Por supuesto, que la reciprocidad es importante, pero no al precio de renunciar al propio modo de ser. Es decir, hay gente que por carácter, prefiere sorprender a la otra persona, elegir el mejor regalo para el día de su cumpleaños, propone planes con frecuencia para disfrutar en el tiempo de ocio… Es mejor dar que recibir ya que en la medida que das te colocas en un rol activo de tu propia vida, es decir, no te pones a la expectativa de lo que pueda suceder. Al revés, intentas construir, mejorar y fortalecer una relación gracias a tu ilusión.
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Vidas cruzadas
La vida se puede analizar desde un punto de vista individual y también, colectivo. Y es que, la vida humana no sería nada vivida desde la más absoluta soledad e individualidad. Incluso, las monjas de clausura que viven más apartadas del mundo y con pocas relaciones sociales, tienen un significado profundo de su existencia gracias al vínculo relacional con Dios.

Pues bien, en un terreno más mundano, en la vida se establecen cruces entre identidades que resultan positivos y esperanzadores. Otros en cambio, pueden ser dolorosos, amargos y tristes. Pensando en el plano positivo, sin duda, es increíble pensar que hay personas que cuando les conoces, tienen la capacidad de ofrecerte un mundo nuevo, una nueva forma de vivir, de pensar y de sentir. Por tanto, a través de su ejemplo y a través de tu observación, puedes abrir tu mapa mental poco a poco.
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