Los peores defectos de la gente soberbia
Existen defectos que se entrelazan con otros a modo de causa y efecto. Mientras que la virtud es una semilla que germina como un árbol que da frutos muy valiosos en forma de valores y actitudes, por el contrario, la soberbia es la raíz de muchos defectos. Uno de los defectos más frecuentes de la persona soberbia es la falta de empatía. ¿Y por qué resulta tan difícil para un soberbio ponerte en el lugar del otro?

Porque no establece relaciones personales desde el plano de la igualdad sino desde un rol de superioridad. Desde esta perspectiva, el modo en el que juzga a los demás no es el mismo con el que se juzga a sí mismo. Un soberbio siempre es más benevolente consigo mismo que con los demás.
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Actitudes tóxicas de las personas soberbias
Es incómodo convivir con frecuencia con una persona soberbia porque tiene actitudes que son poco conciliadoras en las relaciones personales. El soberbio es aquel que tiene una imagen de grandeza de sí mismo y observa a los demás desde este aparente plano de superioridad que es totalmente artificial. Existen comportamientos tóxicos de las personas soberbias que son poco fructíferos en las relaciones personales.
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Cómo limitar el egoísmo del yo
¿Cómo limitar el egoísmo del yo? Yo es una palabra muy pequeña que puede abarcar grandes sufrimientos cuando se transforma en egoísmo, soberbia y vanidad. Quienes se dejan llevar por estos sentimientos se comportan como si fuesen el centro del mundo. La realidad es que cada persona es el centro y motor de su propio universo, al igual que en una película la trama central gira alrededor de la vida del protagonista.
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Remedios contra la soberbia
La soberbia y la vanidad hacen que una persona se crea superior a otra. Desde este rol de superioridad no surgen relaciones gratificantes en tanto que la amistad o el amor, siempre nace en una situación de igualdad. En la vida, aunque hables de diferentes temas con cada persona, con todas ellas tienes que ser tú mismo y mostrarte tal y como eres. Ni siquiera en el ámbito laboral, esta relación de superioridad-inferioridad produce resultados gratificantes.

La soberbia es una forma de tristeza que causa dolor, sufrimiento y mucha debilidad no sólo a aquel que la sufre en primera persona sino también, a todos aquellos que están alrededor. Una persona soberbia contamina el ambiente emocional en la familia, en el trabajo, en el grupo de amigos… De hecho, las personas que son así, se comportan del mismo modo en el ámbito familiar y en el plano laboral.
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Falso concepto de humilidad
La humildad es excelente para caminar por la vida. Es esa virtud que te ayuda a comportarte del mismo modo tanto en los momentos de éxito como ante una derrota. Sin embargo, a veces, la humildad se confunde con la falsa modestia. Es decir, con la noción de que uno mismo no debe reconocer sus cualidades positivas o su potencial. Nada más lejos de la realidad, la humildad te hace ser consciente de tus defectos pero también, de todas tus virtudes y de lo bueno que hay en ti.

Por ello, cuando alguien elogie un punto de tu personalidad o de tu aspecto físico, lo que debes hacer es recibirlo con asertividad. ¿Cómo? Diciendo, sencillamente, gracias. Y es que, todavía queda mucho camino por recorrer a la hora de aprender a recibir los elogios con la actitud adecuada, sencillamente, porque la mente humana está más acostumbrada a la crítica negativa que a la positiva.
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Soberbia, orgullo y vanidad
Soberbia, orgullo y vanidad van de la mano, y lo cierto es que en mayor o menor medida, cualquier persona se ha dejado llevar por este fantasma emocional en algún momento de su vida. Dentro del ser humano se producen dos dualidades, la lucha entre el alma y el ego. El alma te conecta con la energía positiva, con la vitalidad, con la humildad… Por el contrario, la soberbia te conduce al ego, al deseo de sobresalir por encima de los demás, a la rivalidad… ¿Qué hacer entonces?

Aprender a controlar los sentimientos. Entendiendo que nadie es más que nadie y que en el seno de cualquier relación debe existir igualdad para que cada uno pueda mostrarse tal y como es. Pero además, las personas vanidosas y soberbias terminan solas sin relaciones de verdadera calidad, sencillamente, porque alguien que tiene ese modo de ser no deja que los demás sean como quieren ser. No se trata de un juego de palabras sino de una realidad que puedes comprobar a través de la observación.
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El afán de protagonismo
Cualquier persona debe ser la protagonista única e irrepetible de su propia historia. Es decir, se trata de un sentido de protagonismo visto en términos positivos en tanto que debes hacer uso de tu libertad y escuchar los deseos de tu corazón para realizar todo aquello que de verdad deseas. Pero el afán de protagonismo también puede tornarse en una realidad negativa de tu carácter que puede llegar a darte más de un problema en tu rutina cotidiana y también, puede llegar a alejarte de los demás.

Siempre debes tener claro cuál es tu lugar. Por ejemplo, en el trabajo no puedes actuar como un jefe cuando no lo eres. Del mismo modo, cuando asistes a una clase nueva sobre un curso que te interesa no puedes corregir constantemente al profesor y querer ilustrar a los demás con tu sabiduría. Cada actitud debe darse y producirse en un contexto determinado, pero en el fondo, el afán de protagonismo muestra grandes carencias afectivas y un deseo importante de recibir cariño y atención por parte del entorno.
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