Síndrome del soltero en San Valentín
Algunas personas viven con total dramatismo y sufrimiento la soltería y la libertad. En cierto modo, se sienten etiquetadas desde un punto de vista social y se sienten diferentes a aquellos que han logrado formar una familia. Su situación sentimental se convierte en un tema recurrente desde un punto de vista emocional, pero la sensación de angustia que produce el temor de no encontrar nunca a la media naranja, aflora todavía más en momentos puntuales como San Valentín. La fiebre romántica desata a los corazones con motivo de la celebración del Día de los Enamorados.

Sin duda, se trata de un día al que las personas dan el peso justo y adecuado para vivirlo con naturalidad. A fin de cuestas, es un día más. Sin embargo, quienes sufren por estar sin pareja, otorgan a este 14 de febrero mucho más peso en forma de tristeza e incluso, enfado.
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Anuptafobia: miedo a la soltería
De entre los muchos deseos que esperamos cumplir a lo largo de nuestra de vida, uno de los más fuertes consiste en encontrar a esa persona especial con la que compartir nuestra vida y formar una pareja, con lo cual establecemos relaciones con distintas personas con la esperanza de encontrarla.

Para algunas personas, este deseo deja de ser algo natural o incluso ilusionante y se convierte en una obsesión que las llena de ansiedad y miedo, porque en lugar de ilusionarse con la idea de encontrar algún día a su pareja, viven con el miedo a no encontrarla nunca, desarrollando una auténtica fobia a la soltería o anuptafobia.

Esta fobia, además de provocarnos angustia, puede llevarnos a tomar decisiones equivocadas a la hora de formar una pareja o incluso contraer matrimonio.
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La soltería no es un fracaso
Muchas personas viven con cierta sensación de fracaso el hecho de no haber encontrado una pareja para compartir un proyecto de vida en común. Y es que, es verdad, que cuando se tenía un deseo importante de poder encontrar el amor, el hecho de no haber logrado ese objetivo, duele. Y duele todavía más en el caso de aquellas mujeres que tienen una gran vocación maternal y viven con angustia la llamda presión del reloj biológico. La vida no siempre es como uno quiere al cien por cien, ese es el lado bonito de la existencia. Es decir, no puedes programar cada paso que das como si fuese una película de Hollywood.

Estar soltero no es un fracaso, entre otras cosas, porque en cualquier momento puede que dejes de estarlo. Es decir, en el momento más inesperado puedes enamorarte y ser correspondido. Pero además, tu vida es mucho más que tu estado sentimental, por ello, aunque tal vez no hayas triunfado como querías en este ámbito, nunca debes reducir tu existencia a este matiz en concreto, porque entonces, puedes caer en la infelicidad.
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