Cómo dejar a un lado la susceptibilidad
Existen personas que se molestan ante cualquier comentario que hacemos sobre ellas, por bienintencionado que sea. Cuando los escuchan, se enfadan y se ponen a la defensiva, con lo que acaban teniendo fama de ser difíciles de tratar y suelen terminar apartadas de cualquier círculo social debido a ello. Esta reacción se debe a que son extremadamente susceptibles, y es esta susceptibilidad, que normalmente no pueden combatir, la causante de la angustia y el estrés que les acompaña día a día, además del alto coste emocional y social que les supone.

Las personas susceptibles ven el mundo como un lugar peligroso e inseguro, en el que quienes les rodean actúan siempre movidos por segundas intenciones. Esto les lleva a desconfiar de todo el mundo y siempre temen que los demás les fallen y les hagan daño. Este miedo hace que les resulte muy difícil confiar en los demás y que pasen el día defendiéndose de ataques imaginarios.

Quienes actúan así no lo hacen por gusto. Son personas con una extremada sensibilidad, una autoestima muy baja y una pobre imagen de sí mismas.
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